Y mamá, ¿para cuándo?

Así que somos mamás y los niños siempre vienen primero… ¿Y qué pasa cuando las que ponemos a los niños primero NO nos cuidamos adecuadamente? ¿Cuántas veces nos hemos envuelto en este pensamiento y por desplazarnos al segundo lugar intencionalmente, terminamos en el último puesto inconscientemente?
Quizás les hice muchas preguntas en un solo párrafo, pero aquí les cuento por qué:
 
Cuando me mudé a Florida luego del huracán ya había perdido varios clientes. Gracias a Dios y a una prima de mi esposo, encontré una oportunidad de generar un ingreso adicional trabajando como sustituta de asistente de maestra en un colegio privado.
I know, mucha palabrería, ¿verdad? En resumidas cuentas, esto significa que cuando una asistente de maestra no puede ir a trabajar, me llaman y yo la cubro. No tengo un horario fijo y los días que trabajo lo hago de 8:00 a.m. a 3:00 p.m., que es perfecto ya puedo trabajar con mi primer trabajo en la tarde. 
 
El punto es que cuando apliqué para el trabajo, además de coger unos exámenes escritos, me tuve que hacer un examen físico y la doctora de paso me mandó a realizar unos laboratorios y me programó un cita para inicios de abril.
Como mamá ocupada ya sabrán lo que hice… entregué el documento necesario para poder comenzar a trabajar lo antes posible y me olvidé de mis laboratorios. Al fin y al cabo, eran de rutina y yo me sentía bien.

Seguí con mi agenda diaria pero de momento me sentía más cansada y noté unos cambios en mi cuerpo (como tener acné a mis 31 años), y justo cuando recordé la famosa cita médica a la que nunca fui, RING!!!, me llamaron de la oficina del doctor para saber si me había hecho los análisis y si iba a ir a la cita.

“¡Ah! ¡Qué alivio, me llamaron!”… Wait! ¡Ni siquiera sé dónde metí el papel de los análisis que tenía que realizarme! Pues ni modo, le dije a la señora que había extraviado el documento, que por favor me moviera la cita para de aquí a dos semanas en lo que podía ir a hacerme los análisis.

Este tiempo que le pedí lo hice siendo bien realista, pues cualquier otra persona le hubiera dicho que mañana mismo pasaba por allí para recoger la hoja de las pruebas de laboratorio y luego lo seguía directo a hacerse las pruebas, pero not me.

Así que, una semana después de la llamada, ¡aquí estoy, laboratorios done √ and all!  Y me siento bien, me siento responsable y siento que me puse en primer lugar, cosa que no hacía desde hace mucho tiempo. Tengo un poco de ansiedad ante los resultados pero eso es normal. A lo mejor es estrés, a lo mejor es algo hormonal… ¡a lo mejor es que soy mamá de dos toddlers! LOL Pero di un paso hacia adelante por mí y por mi salud, porque necesito estar bien para mis hijos y mi esposo, y eso nos pone en primer lugar a todos.

Ya les contaré.
¡Lindo día!

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