La frustración de sentirse mal físicamente

¡Hola mamás! ¡Espero se encuentren bien! Se supone que hoy sacara tiempo para escribirles sobre otro tema que ya había escogido, pero este blog surgió con dos propósitos:

1.Poder ayudarlas con mis experiencias como mamá que trabaja por su cuenta y 2. Poder desahogarme cuando la vida se me anda complicando.

Hoy les iba a escribir sobre un tema relacionado al trabajo y unas decisiones profesionales que tomé mientras me encontraba fuera de la Isla, pero ahora mismo necesito desahogarme a través del teclado, así que desde ahora les agradezco por leer. Les adelanto que estas entradas al blog que surgen así, de improvisto, carecen de la estructura que suelo mantener en mis escritos.

Bueno, aquí vamos…

Si me conoces desde hace tiempo debes saber que siempre me he preocupado por mi salud, por mi peso y por ser una persona lo más sana y activa posible.

Con frecuencia ando orientándome sobre la sana alimentación en distintos aspectos, desde para aumentar metabolismo hasta para tratar enfermedades, porque sí, soy de esas personas que cree en el poder de los alimentos para combatir enfermedades. También prefiero el quiropráctico antes de ingerir cualquier pastilla para combatir el dolor… ¡pero esa soy yo! Y también soy sumamente respetuosa en cuanto a la opinión ajena.

Resulta que desde hace un tiempo había estado notando unos síntomas en mi cuerpo que entre mi esposo y yo monitoreamos, y ya estando en Florida empeoraron, así que decidí consultar con un doctor. Los síntomas eran moretones de las caderas hasta las piernas y dolores en las rodillas y piernas de manera escalonada.

Luego de unos episodios de dolores fuertes, acudí a unas oficinas médicas donde comenzaron a realizarme una batería de laboratorios donde según pedí, primero descartaríamos cualquier enfermedad relacionada con la sangre o algo grave.

Como no quiero hacer esto muy largo, en resumidas cuentas, me hicieron 4 laboratorios de sangre, con un tiempo de 4-6 semanas de espera entre cada uno para saber los resultados. Yo no sé por qué era tanto tiempo, lo que sé es que era bien frustrante esperar tanto para que me dijeran que todo estaba bien cuando realmente mi dolor era cada vez peor.

Si me conoces bien debes saber que soy super mega fan de The Golden Girls.
Cada vez que la doctora venía con los resultados y me decía que “todo estaba bien”, me recordaba a ese episodio de la serie donde Dorothy Zbornak se siente enferma, adolorida y cansada, y viajó incluso desde Miami a NY a evaluarse, solo para que los doctores le dijeran que no tenía nada, que era la edad, que debía estar cansada e incluso uno de los doctores se burló de ella.  Al final, justo en su momento de desesperación, encontró un médico que dió con su enfermedad.

¿Saben qué ella hizo cuando se enteró de que en efecto, tenía una condición de salud debilitante? Celebró. ¡Sí! Celebró porque no es fácil sentir y saber que algo anda mal en tu cuerpo, tener dolor constantemente y que no importa cuántos laboratorios médicos te hagan, te digan que todo está bien, que no tienes nada.

Así estaba yo hasta mi último examen de sangre.
Recuerdo que ese día le dije a mi esposo: “Papa, no es que yo quiera estar enferma, jamás lo desearía, pero si hoy yo voy para allá y me vuelven a decir que todo está bien, me voy a enfogonar. Yo me conozco, yo siempre he sido una persona saludable y tengo mucho dolor”.

Llegamos a la cita, entro al cuarto, entra la doctora 15 minutos después, abre los laboratorios – que esta vez eran para verificar el tiempo de coagulación en la sangre y posibilidad de artritis- y me dice: “Todo está bien. Lo único que vemos es que tu cuerpo no tiene la retención de hierro que se supone que tenga pero no es nada alarmante”.

“¡No! ¡Yo tengo dolor! Me duelen las rodillas, me duelen las piernas. Hace poco tenía unos moretones en las rodillas así (le enseñé una foto de mi celular)” y justo en ese momento que ella se me acerca me doy cuenta de que en todo el proceso de evaluación y todas mis citas previas, la doctora nunca me había tocado las rodillas.

Ahí se acercó, me miró bien las piernas y me dijo: “Vengo ahora, voy a buscarte un referido con un reumatólogo”.

Ese vengo ahora se convirtió en media hora de espera en el cuarto, cuando de momento, la doctora regresó con su jefe. Ella se echó para atrás y se recostó de la pared de fondo y el doctor se acercó hacia mí y se presentó. Acto seguido me dejó saber que tenía unas preocupaciones con mis laboratorios y mis síntomas físicos, los moretones, los dolores y la falla en la retención del hierro.

Entonces me habló de la posibilidad de que tuviera Artritis Reumatoide Seropositvo, un tipo de artritis que no se refleja en las pruebas de laboratorio.

Como madre al fin, pregunté si podía morir por esa condición (y aquí no hay espacio para juzgar el desconocimiento porque si vamos a hablar de mi desconocimiento, empecemos por decir que yo creía que la artritis le daba  a personas mayores nada más) y también le pregunté cuáles eran los síntomas. El doctor me dijo que no, que esta condición no es una sentencia a muerte y que los síntomas son “dolor, mucho dolor”. También le pregunté qué procedía para comenzar tratamiento y si con tratamiento podría tener una vida normal. El punto es que aclaré todas mis dudas y al salir de allí me acordé de Dorothy.

La cita con el reumatólogo era a casi tres meses de espera, así que consulté con mi esposo, pusimos varias cosas en balanza y digamos que mi situación de salud fue algo de gran peso en la decisión de regresar a Puerto Rico.

Tener dos niños chiquitos y estos dolores sin apoyo familiar es bien difícil y cada día que pasa agradezco más a Dios porque mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de regresar tan rápido como deseamos.

Hoy sigo aquí aprendiendo más sobre cómo manejar estos dolores en lo que llega el día de mi cita médica (en Puerto Rico también me tocó esperar pero con apoyo familiar todo es más llevadero).

Recientemente me orienté con una especialista en nutrición y descubrí que mi nuevo estilo de alimentación vegano (de la manera en la que lo estaba llevando YO) me estaba ocasionando más dolor porque los alimentos altos en carbohidratos como el arroz y el pan, las pastas, etc., son alimentos inflamatorios y no me ayudan para nada.

Cuando comencé mi estilo  de alimentación vegano lo hice por mi cuenta y orientada por varios documentales de Netflix pero tan pronto uno empieza a aplicar la dieta, te ves careciendo de alimentos que estás acostumbrada a consumir y te refugias en los que sabes que puedes consumir y que ya conoces. Eso fue lo que me pasó con el pan, el arroz y las harinas.
Así que sí, esta vegana aumentó de peso.

¿Qué estoy haciendo ahora? Llevo una dieta alkalina, bien baja en carbohidratos, en harinas y en gluten, consumiendo alimentos que me ayuden a bajar la inflamación de la manera más natural posible.

Esta soy yo, mamás. Saben que jamás he intentando imponer mi visión y estilo de vida en nadie a través de mis escritos. Hoy solo quería escribirles porque nunca me había sentido tan mal físicamente. ¡Oye! Y yo hasta me río, porque literal, ando con “el barrunto”, como mis abuelas. “¡Hoy llueve, me duelen los huesos!”… También me frustra reconocer que nunca había pesado tanto tampoco.

Orita leí que si tengo ansiedad, debo dejar de pensar en el futuro y si tengo tristeza, debo dejar de vivir en el pasado.

Creo que ha sentido las dos cosas. Ansiedad porque quiero ya sentirme bien y volver a ser la Karla de hace unos años (sin dolor, en mi peso saludable, más activa… cuando tengo dolor no puedo hacer yoga ni ir al gimnasio) y un poco de tristeza por las mismas razones.

Soy humana, soy mamá, siento y padezco, y sí, también me frustro…
¡AH! pero también sé de los efectos negativos del estrés así que aquí me tienen descargándome en el teclado para poder continuar con mi día.

¡Gracias por leerme, mamás! Les prometo update de mi salud tan pronto me vea el doctor.

¡Pa’ fuera la frustración, mamá!

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Por alguna razón extraña es casi prohibido quejarse de la vida cuando tenemos hijos. ¡No, mamá! Es muy válido quejarse, porque las cosas están difíciles y tenemos personas que echar pa’ lante en un panorama gris que promete vagamente pintarse de colores en un futuro (y eso no va a suceder any time soon).

Quejarse de la vida, de las injusticias, decir que estás cansada, no es malo. De hecho, es muy bueno sacar a pasear esas emociones y dejar que desvanezcan en el viento. No hay nada mejor que desahogarse con alguien y sentir que ni somos las únicas ni estamos locas, además es saludable para uno.

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Está fuerte ir contra la marea tratando de echar pa’lante un negocio, pagar las cuentas a tiempo, la escuela de los niños, traer comida a la mesa y tener un hogar seguro. ¡Está fuerte, fuerte! Más allá de estar fuerte -y más importante- es necesario aceptar que es normal y de gente cuerda sentirse de esta manera.

Sin embargo, hay que quejarse y luego hacer algo al respecto. La queja sola no se mueve a ninguna parte si no se acompaña de un plan de acción, empoderamiento y positivismo. Significa que dentro de todo, somos persistentes y luchadoras.

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Y no escribo sobre esto para decir que las mujeres podemos con to’ y que quién necesita de un hombre. Yo estoy casada y en mi casa somos un equipo, pero aún siendo el super team de la vida, nos agotamos en conjunto y en individual, al igual que el resto de las personas no conformistas que queremos creer que llegaremos a ver el tesoro al final del arcoiris.

Yo me quejo porque soy de carne y hueso, y me he desahogado con mi mamá, mi esposo, mi mejor amiga, incluso con mi psicóloga. Para mí, esto significa dejar fluir por mi  propio bien y el de mis hijos. Y así, más relajada, volver a arrancar con más fuerzas.

No es sano embotellarse las emociones simplemente porque creemos que nos van a catalogar de malagradecidas o que nos van a salir con comentarios como “¡Pues, mija’, las cosas están malas, ¿para qué tuviste hijos?”.

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Los hijos son amados desde que están en nuestro vientre y se cargan con la ilusión de que les daremos todo, que nunca pasarán necesidad alguna. Muchas veces ponemos todo nuestro empeño y dejamos el pellejo para que todo salga bien y nos sorprenden enfermedades, cesantías de empleos y otras cosas más que están fuera de nuestro control.

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¿Sabes qué? ¡Quéjate! Sácate el coraje de adentro pero hazlo para vaciar ese espacio turbio y llenarlo de energía positiva. Hazle un bloqueo a todos esos comentarios que surgen para drenarte y desenfocarte, y conviértete en la supermamá y mujer poderosa que llevas dentro desde hace tiempo.

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Pa’ lante. Respira profundo. We can do this!

Fotos mágicas para niños especiales

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Este es el caso de Mildred de Jesús Díaz, una madre de 52 años que hace poco más de tres meses comenzó un hermoso proyecto llamado “Free Photos 4 Special Kids”.

Mildred es madre de cuatro niños. Uno de sus hijos tiene autismo y se convirtió en su inspiración para crear este proyecto que se dedica a regalar sesiones fotográficas a niños con necesidades especiales.

“Mi obra es algo que nace del corazón. Cuando tienes un hijo que es tu vida y que día a día vas tras él para que logre su independencia, un hijo que mucha gente te dice que vivirá pegado a ti hasta que mueras, es que te nace ese empuje, ese coraje de madre que las personas no conocen”, comentó de Jesús.

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La idea de este concepto surge luego de una conversación con una amiga que le comentó sobre un proyecto similar que realizan en otro país. Y es que no se trata de una sesión de fotos como cualquier otra. Mildred transporta a los niños en tiempo y espacio hacia sus cuentos favoritos, y los convierte, a través de disfraces y técnicas de fotografía, en sus personajes favoritos.

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foto: CM photography

“Las fotos las hago con pasión, con esa pasión que me provoca ver a una madre tener unos minutos de alegría, que le permiten asimilar que no todo es tan malo y mientras tanto, abandona ese mundo tan cruel por uno lleno de magia. Quizá no dure mucho, pero perdura en una foto que le dará ese empuje que necesita y la ayudará a olvidar sus dolores y el de su hijo, mientras ve solo aquello que soñó”, comentó a Habemus Baby.

De Jesús confiesa que, aunque el proyecto surgió gracias a la inspiración de su hijo y su gusto hacia el famoso personaje Peter Pan, un gran factor que la ha ayudado a pulir esta obra maestra ha sido sus estudios en psicología. Según Mildred, estos le dieron las herramientas necesarias para entender todos los mundos que toca a través de su lente.

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foto: CM photography

“La fantasía de ser reinas, princesas, reyes o príncipes es mi tema preferido pero siempre está ese espíritu aventurero y esa magia que despierta en los niños y jovenes donde algunos desean ser villanos, soldados y otros personajes, y por ello no dejaré de retratarlos, solo dejo que vuele la imaginación. ¡Pronto tendré una Rizos de Oro, un Soldado de Plomo y el villano…¡será sorpresa!”, afirmó.

Gracias a distintas personas que admiran la idea de esta mujer optimista, el proyecto ha recibido ya varias donaciones de disfraces y se han retratado personajes de como cuentos el de Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan, La sirenita, Superman y Supergirl, Mulán y Jazmine, entre otros.

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foto: CM photography

Te invito a conocer más de este hermoso proyecto y a seguir CM Photography en Facebook: facebook.com/freephoto4specialkids

Sobre el derecho de la madre a lactar en público

Por la Licenciada Derenise Dorta Nieves

Las madres en ocasiones experimentamos el rechazo social y hasta recibimos insultos si lactamos a nuestros hijos en público. Nos atacan por exhibicionistas, nos cuestionan el por qué no usamos biberones, nos exigen que nos cubramos, nos piden que tengamos pudor y nos exhortan a que vayamos al baño  por el solo hecho de alimentar a nuestras crías con el mejor alimento que existe para ellos desde el principio de la humanidad.

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Sepan que en nuestro ordenamiento jurídico se reconoce que la decisión de amamantar a nuestros hijos es una decisión de crianza y de alimentación que está protegida por nuestro derecho constitucional a la intimidad, a la dignidad y a nuestra vida privada y familiar. Es por ello que en Puerto Rico todas las madres tenemos derecho a lactar a nuestros hijos en cualquier lugar en el que tengamos derecho a estar y sin tener que taparnos, sin tener que aislarnos dentro de un baño, y que el derecho nos cobija sin importar las edades de nuestros (as) hijos.

Además sepan que nadie puede interferir con el ejercicio de este derecho y que hacerlo constituye tanto un delito como un acto demandable.

La Ley Núm. 95 del 23 de abril del 2004 conocida como la “Ley para prohibir el discrimen contra las madres que lactan a sus niños o niñas” reconoció expresamente que una madre tiene el derecho a lactar a su niño o niña en cualquier lugar público o privado que sea frecuentado por público o sirva de recreo.

Lo anterior significa que la madre puede lactar en cualquier lugar público como son las calles, las plazas, las playas pero también en cualquier lugar privado abierto al público como un aeropuerto, un centro comercial, un hotel, un parque y una iglesia.

Además hace la importante aclaración de que una madre lactando a su niño o niña en cualquier lugar, ya sea público o privado, donde la madre, de otra forma está autorizada a estar, no se entenderá como una exposición deshonesta, acto obsceno u otra acción punible.

La Ley Núm. 17 de 3 de junio de 2005 reitera que existe un derecho natural de una madre lactar a sus hijos(as). Esta legislación establece que la madre lactante podrá lactar en cualquier lugar accesible que ella estime pertinente dentro de los centros comerciales, puertos, aeropuertos y centros gubernamentales de servicio público, sin que pueda ser interrumpida o despedida del área por tal motivo.

Aún cuando exista un área designada, la ley aclara que dichas áreas son opcionales para la madre lactante, toda vez que la misma podrá lactar en lugares alternos de su preferencia o por necesidad, tales como asientos, pasillos o, inclusive, dentro de una tienda. Por tanto la designación de un área de lactar jamás podrá servir para encajonar o limitar a dicha área el lugar donde una madre pueda lactar.

Toda persona que impida o de alguna forma limite o cohíba que una mujer lacte a su niño o niña en los lugares públicos, y privados sujetos a ambas leyes, incurre en prácticas discriminatorias prohibidas por lo que incurrirá en delito menos grave. La ley además crea una causa de acción civil (demanda) por daños y perjuicios contra la persona o empresa que discrimine a la madre lactante.

Para consulta legal se puede comunicar al 787-361-8064 de lunes a viernes en horario de 9:00 am a 6:00pm o al correo electrónico licenciadadorta@gmail.com

Conoce más sobre la licenciada:

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Tips para cuando tu hijo no quiere comer saludable

Como a toda mamá, me ha tocado pasar por la maravillosa etapa (not!) en la que los niños no quieren comer, o mejor dicho, no quieren comer NADA saludable. Mi hija ha sabido pedirme papitas de desayuno y tiene tremendo enganche con la leche con NesQuick de fresa.

Mi hija tiene tres años acabados de cumplir y está matriculada en un Centro Educativo Preescolar al cual llega tarde prácticamente todas las mañanas gracias a nuestra batalla por lograr que desayune bien en la casa antes de salir.

Decidí buscar varios consejos en la Web y de una vez compartirlos con ustedes. Esto fue lo que leí en el portal babycenter.com  sobre cómo lograr que tu hijo de uno a tres años coma más alimentos saludables:

Lo primero es reconocer que comer bien le da a los niños la energía que necesitan para crecer y aprender. Esto también le ayudará a mantenerse sanos, a mantener un peso saludable y establecer hábitos alimenticios sanos para toda su vida lo cual es súper importante.

Alimentación Saludable para niños

Un consejo que nos da la nota de babycenter.com es involucrar a nuestros hijos en el proceso de ir a hacer compra en el supermercado. Aunque son muy pequeños para escoger su propio menú, muy bien que les puede gustar la dinámica. Creo que ante varias alternativas de comidas saludables, podrían escoger dos o tres que les llamen la atención.

Me parece que además de llevarlos al supermercado, es una excelente alternativa llevarlos a una Plaza del Mercado donde abunden más vegetales y frutas del País que harinas, azúcares y carbohidratos. De hecho, la próxima recomendación de babycenter.com es “llevarlos al lugar de origen”. Esto significa darles un paseo por un huerto, una granja o una fábrica de queso para que entiendan de dónde vienen los alimentos que se ponen a la mesa cada día.

La página también nos recomienda, obviamente, hacer que la hora de comer sea divertida: “Pídele a tu nene que te ayude a ponerle los ingredientes a la pizza o el queso rallado a algún otro plato. Coloca palitos de zanahoria, tomatitos pequeños y rebanadas de pimiento en su plato de manera que formen una cara. Haz panqueques en la forma de sus iniciales y corta el pan tostado en forma de corazón”.

El próximo punto es muy importante para mí y sé que para muchas mamás que me leen también: Sé exigente en cuanto al consumo de jugos.

Resulta que los jugos de frutas cuentan como parte de la ingestión diaria de frutas de tu hijo, pero ten cuidado respecto a qué clase y qué cantidad de jugos le ofreces. Sírvele solamente jugo que sea 100% jugo de frutas o de frutas y verduras combinadas (estos están llenos de

nutrientes y contienen menos azúcar natural que muchos jugos de frutas). ¡A algunos niños incluso les gustan los jugos de verduras solas!

Y para culminar, otro tip que nos puede ser muy útil: Enriquece pero no engañes. Puedes añadirle verduras y cualquier alimento saludable al plato de tu niño pero no se lo escondas. Dependiendo de la edad que tenga, si se da cuenta puede sentirse traicionado y en vez de avanzar en el camino hacia una buena alimentación, estaríamos atrasándonos.

Aquí las dejo por hoy, mamás. Espero que este escrito les haya servido de algo. ¡Hasta la próxima!

-Karlaimar

Habemus Baby.