Cuando sentimos que la maternidad nos aguanta profesionalmente.

¡Hola a todas!
Hoy les escribo de un tema un poco delicado -o al menos eso pienso- pero sé que muchas mamás que andamos por el camino de emprender por nuestra cuenta hemos sentido y pensado lo mismo.

El tema de esta entrada es  … TAN-TAN-TAAAAN... (redoble, por favor):
Cuando sentimos que la maternidad nos aguanta profesionalmente.

Oh yeah! No me digan que no, si sí. Y para que ninguna mamá sienta remordimientos “all of the sudden”, les voy a hablar exclusivamente de mi experiencia. Luego, si desean, con mucho gusto pueden compartir sus experiencias en el área de comentarios.

Cuando decidí comenzar a trabajar por mi cuenta y desarrollar mi negocio de mercadeo en redes sociales en el 2015, tenía una bebé de 11 meses y pocos días para cumplir el año.

Mi hija fue la motivación y razón número uno para crear mi negocio. Resulta que aunque muy satisfecha con mi trayectoria profesional previo a ser mamá, estaba laborando turnos overtime todos los días en una empresa y el primer año de vida de mi hija fue casi perdido para mí. Ese año a mi hija la crió su papá.

Traté de aguantar lo más que pude pero comencé a deprimirme, mi producción de leche se fue a pique y renuncié.

Comencé con pocas cuentas que -gracias a que mi hija fue una bebé súper tranquila- pude manejar muy bien, pero a los cuatro meses de iniciar esta aventura quedé embarazada de mi segundo hijo.

Sí, estaba muy feliz pero también asustada y con mala barriga. Para este tiempo ya tenía más cuentas y obviamente, no me sentía del todo bien físicamente. También estaba en trámites de abrir mi oficina. Gestor, local, permisos, muebles…

Este segundo embarazo llegó con malestares, seguido por contracciones prematuras y las charlas con mi esposo sobre qué debería tener prioridad en esos momentos, si abrir mi oficina o seguir trabajando remoto (desde casa y visitando a mis clientes) hasta que naciera el bebé y pasaran esos primeros tres meses de vida.

Yo había luchado TANTO por poder costear ese espacio que todo emprendedor desea tener, que me rehusaba a abandonar mi sueño de abrir mi primera oficina (en estos momentos no quiero saber de abrir otra oficina ¡pero eso es tema para otro blog!).

Y sí, tuve que posponer abrir mi oficina hasta que nació mi hijo, un bebé hermoso que me robó el corazón y todo mi tiempo.

Mi hijo no podía estar separado de mí. Tanto así que me sumergí en lecturas sobre la ansiedad por separación en los bebés, y en efecto, bebé no quería estar con otra persona que no fuera mamá.

Mis brazos estaban cansados, mis pezones en carne viva y aprendí a redactar con una sola mano, porque con el otro brazo lo cargaba a él. Mi esposo trabajaba distribuyendo cervezas artesanales en el sur y el oeste de la Isla, por lo que pasaba hasta trece horas fuera del hogar.

No creo necesario tener que decirles que no podía con mi vida.

Increíblemente, a ese ritmo que llevaba, logré conseguir más clientes y con esto convencí a mi esposo -luego de varios intentos fallidos- de que se uniera a mi negocio y me diera una mano en la parte administrativa, con las fotos y coordinando reuniones con los clientes.

Ahora bien, mis tácticas de convencimiento con mi esposo no fueron muy sutiles que digamos. Esas tácticas son la razón de esta entrada al blog.

Estaba exhausta física y emocionalmente, y encima de todo hacía el esfuerzo mega sobrehumano para poder hacer un delivery de excelencia a mis clientes.

Llegaba la noche y con ella mi llanto. Mi esposo aún estaba en la calle y yo lo llamaba así, cansada, sin fuerzas, y llorando le decía que por favor renunciara, que me diera una mano porque no podía con mi vida.

Le decía  que si yo no obtenía ayuda pronto, iba a entregar todas mis cuentas. Obviamente, era mi cansancio hablando y mi esposo cada noche con mucha paciencia me traquilizaba y me recordaba todo el sacrificio que había depositado en mi negocio, la relación con mis clientes y muchos factores reales que me confirmaban lo mucho que me apasiona mi trabajo.

En esos momentos sentía que la maternidad  no me estaba dejando ser la profesional que estaba acostumbrada a ser y esto no se trata de que si uno quiere ser más profesional que madre ni más mujer que madre ni nada de eso.

Se trata de que cuando estamos acostumbradas a trabajar, a ser independientes y a generar un ingreso para nuestro hogar, de momento sentirnos cansadas e incapaces de realizar un trabajo excelente puede ser algo muy fuerte emocionalmente. Adaptarnos a este nuevo estilo de vida es más difícil (imagínese usted, que yo estaba acostumbrada a trabajar cien horas semanales y viajaba todos los días de Hatillo a San Juan).

Don’t get me wrong! Mis hijos son todo para mí y por ellos fue que decidí trabajar por mi cuenta, pero hay que ser realistas, desahogarnos y apoyarnos entre todas.

Hay etapas de la maternidad que son difíciles. Para muchas mamás puede ser la lactancia, para otras aceptar su cuerpo postparto, no tener la misma vida social de antes, no tener ayuda en el hogar, el no querer trabajar pero tener que hacerlo y para otras es querer trabajar y no poder. En mi caso, lo más difícil ha sido trabajar por mi cuenta y desarrollar un negocio con dos bebés.

Ahora mis hijos están más grandes, están en la escuelita y el cambio es del cielo a la tierra pero no me averguenza decir que al principio me quería arrancar los pocos pelos que me quedaban en la cabeza.

¿Por qué? Porque es normal, porque sé que no soy la única que se ha sentido así… y porque quiero que entiendan que querer tener tiempo para desarrollarnos profesionalmente no nos hace malas madres.

Todo es cuestión de BALANCE. Obviamente ser madre es nuestra mayor responsabilidad y nuestros hijos siempre serán la mejor recompensa.

¿Cómo hacerlo?

Adquiere una agenda, desarrolla un plan de trabajo, ponte horarios y analiza bien qué momentos del día son los que más te convienen para trabajar (cuando bebé toma sus siestas por ejemplo). Ve poco a poco testing the waters, ve qué prácticas te funcionan y cuáles no, pero por favor, jamás obligues a tu cuerpo a dar más de la cuenta. Debes alimentarte y descansar bien.

Yo, sí, trabajo mucho, pero trabajo por mi cuenta y soy mi propia jefa. Esto me da una flexibilidad y libertad para compartir con mis hijos que no conseguiría trabajando para una empresa, pero llegar hasta aquí ha sido el resultado de 4 años de sacrificio.

Mamás que están en el proceso de emprender, mamás que hoy viven lo que yo viví hace dos años:

Hay un refrán que dice que cuando el camino se pone duro, los duros en ponen en el camino. El tiempo pasa, respira hondo y sigue. ¡Lucha por tus sueños! Press Pause and Play, never Stop! La satisfacción que sentirás cuando con el paso del tiempo mires hacia atrás y digas “¡lo logré!”, es maravillosa.

Yo voy a ustedes.

Lo que debes saber si estás pensando trabajar desde el hogar

Les comentaba en mi página de Facebook que había tenido un día digno de una columna de desahogo de Habemus Baby  y que la misma trataría sobre el tema de trabajar desde el hogar.

Prometí que les iba a hablar en arroz y habichuelas, directo al grano y con los pros y los contra, a beneficio de todas las mamás que están pensando obtener un trabajo sin salir de la casa.

Les cuento: Mi primer trabajo fue como asistente de un departamento digital y luego trabajé en otra empresa como coordinadora de redes sociales y periodista. Mientras no tenía hijos, dejaba mi pellejo allí. Yo creo que yo me iba del trabajo y mi espíritu seguía redactando en la silla.

Aprendí mucho y mi mentalidad siempre fue esa: aunque saliera esmolía’, como dicen,  si no tenía hijos, tenía el tiempo para aprender y ganar experiencia. Total, que para ese entonces ya estaba casada y mi esposo era comerciante. Los dos vivíamos dedicados a nuestra profesión y estábamos cool con eso.

En verano de 2013 me enteré que estaba embarazada. ¡Felicidad pura porque mi hija fue deseada y planificada! Tuve un embarazo muy lindo, pero estaba cansada. Trabajé seis días a la semana y noventa horas semanales hasta mis treinta semanas de embarazo.

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Ese mismo ritmo de trabajo fue el que hizo que al año de vida de mi hija me atreviera a renunciar y me lanzara a la hazaña empresarial. Sentía que me había perdido sus primeros 365 días de vida y ese no era mi propósito ni visión de la maternidad.

Comencé a trabajar de manera independiente manejando cuentas de redes sociales a distintas empresas (medianas y pequeñas) con deseos de tener buena publicidad pero que no tienen mucho presupuesto.

Lo hice todo superlegal, compré la marca, saqué todos los permisos, alquilé oficina, me compré el mega escritorio, gané clientes más rápido de lo que imaginé y me pompié bien brutal. Al poco tiempo ya tenía servicios subcontratados de fotografía, vídeo, diseño gráfico e imprenta, etc.

A los cuatro-cinco meses de esta aventura (sí, todo pasó muy rápido) me enteré que estaba embarazada de mi segundo bebé. Estuve llorando todo el primer mes porque tenía miedo de fracasar en mi negocio y como madre. Además, ya la cosa estaba fea en la economía local. Me dio miedo y punto. Agraciadamente, mi esposo reaccionó súperbien y eso me quitó un peso de encima. Entre los dos metimos mano, como siempre.

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Tuve el mejor embarazo del mundo. Aumenté solo 17 libras y eso me ayudó a mantenerme activa en mi trabajo hasta el final. ¡Con decirles que una de mis clientes ni se enteró que yo estaba embarazada!

El punto es que desde que nació mi segundo hijo todo ha cambiado. Lo amo, es bello, es idéntico a mamá, y sí, los nenes son de mami, pero la realidad es que tener negocio propio y ser mamá de dos es bien difícil.

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Me he visto obligada a trabajar desde casa durante los pasados tres meses y aunque lo veo más o menos como un receso de maternidad (sin dejar de trabajar), hay cosas que no son para uno y a eso es a lo que quiero llegar.

<<A lo mejor se preguntarán por qué tanta historia de mi trabajo previo pero necesito que visualicen el estilo de vida al que estaba acostumbrada antes de comenzar a trabajar por mi cuenta y tener que pasar estos meses en casa.>>

Sí, es cierto, mi trabajo es bien digital. Realmente lo puedo hacer desde cualquier lugar que tenga internet (internet, café y silencio), pero yo estoy acostumbrada a levantarme temprano, vestirme bien, llegar a mi escritorio, producir e interactuar con otras personas.

Tuve un ritmo de vida bien acelerado desde el 2010 y me acostumbré a eso. Estos meses que he trabajado desde casa me he sentido encerrada, fea y aunque sigo trabajando igual de mucho, el hech0 de hacerlo desde mi hogar me hace sentir que no estoy siendo igual de productiva que antes.

Sé que hay muchas mamás que darían lo que fuera, LO QUE FUERA, por poder trabajar desde la casa y cuidar ellas mismas a sus hijos. A esas mamás les digo que NO es fácil o quizás yo soy muy exigente.

Tus ojos no van a dejar de ver los trastes sucios que hay en el fregadero ni la ropa que se sale del hamper. Cocinar te restará tiempo de productividad y pasarás la mayor parte del tiempo limpiándote algún buche de la ropa y cambiando pañales. ¡Ah! Y algunas personas nunca entenderán que estás trabajando, por lo que te visitarán constantemente.

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Ahora les voy a hablar del lado positivo, porque les dije que les daría los pros y los contras de trabajar desde el hogar.

–Lo primero, mamás, es que no tendrán que madrugar tanto o tener las mañanas tan apresuradas. Si te levantaste varias veces en la noche para atender a tu bebé, puedes aprovechar y descansar.

–Podrás lactar a tiempo completo  mientras quieras.

–Te ahorrarás el tiempo de vestirte y arreglarte (aunque yo lo hago de vez en cuando).

–Hablando de ahorrar, ¡puntos extra por ahorrarte el dinero de un cuido!

–Crianza con apego

Don’t get me wrong. Yo soy bien mamá y por eso tengo sentimientos encontrados. Nada me da más tranquilidad que saber que a mis hijos los cuido yo la mayor parte del tiempo pero llegó un momento en el que tuve que aceptar que para hacer un trabajo de excelencia necesitaba, aún dentro de mi hogar, tener una reglas y una estructura a seguir.

¿Qué hice? Esto, entre otras cosas:
–Preparé un área de trabajo en la casa apartada de la cocina y el laundry.

–Hice un calendario de días en los que mami vendría a ayudarme en casa para poder trabajar sin interrupciones, de la misma manera que coordiné con mi suegra para que me ayudara con la nena.

–Me obligué a cambiar mentalmente de escenario tan pronto me sentara en el escritorio y si a pesar de mis esfuerzos, por alguna razón no puedo entrar en work-mode, ¡me visto y me peino como si fuera a salir!

–Adoptar un método comunicación efectivo con mis clientes.

Mamá,
Si te sientes capaz de sobrepasar los obstáculos y crees que no te afectará en tu desempeño trabajar desde el hogar, ¡hazlo! La recompensa es buena.

Si por otra parte sabes que no estás hecha para eso, no lo hagas y no te sientas mal por ello. ¡Todas somos diferentes y eso no te hace mala madre!

Yo estoy poniendo de mi parte para sobrevivir  con una sonrisa y babeada de amor estos meses que se van volando.

Lo importante es reconocer la bendición de tener a nuestros hijos con nosotros y esforzarnos siempre por su bienestar.

¡Abrazo solidario!

-Karlaimar.

¡Pa’ fuera la frustración, mamá!

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Por alguna razón extraña es casi prohibido quejarse de la vida cuando tenemos hijos. ¡No, mamá! Es muy válido quejarse, porque las cosas están difíciles y tenemos personas que echar pa’ lante en un panorama gris que promete vagamente pintarse de colores en un futuro (y eso no va a suceder any time soon).

Quejarse de la vida, de las injusticias, decir que estás cansada, no es malo. De hecho, es muy bueno sacar a pasear esas emociones y dejar que desvanezcan en el viento. No hay nada mejor que desahogarse con alguien y sentir que ni somos las únicas ni estamos locas, además es saludable para uno.

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Está fuerte ir contra la marea tratando de echar pa’lante un negocio, pagar las cuentas a tiempo, la escuela de los niños, traer comida a la mesa y tener un hogar seguro. ¡Está fuerte, fuerte! Más allá de estar fuerte -y más importante- es necesario aceptar que es normal y de gente cuerda sentirse de esta manera.

Sin embargo, hay que quejarse y luego hacer algo al respecto. La queja sola no se mueve a ninguna parte si no se acompaña de un plan de acción, empoderamiento y positivismo. Significa que dentro de todo, somos persistentes y luchadoras.

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Y no escribo sobre esto para decir que las mujeres podemos con to’ y que quién necesita de un hombre. Yo estoy casada y en mi casa somos un equipo, pero aún siendo el super team de la vida, nos agotamos en conjunto y en individual, al igual que el resto de las personas no conformistas que queremos creer que llegaremos a ver el tesoro al final del arcoiris.

Yo me quejo porque soy de carne y hueso, y me he desahogado con mi mamá, mi esposo, mi mejor amiga, incluso con mi psicóloga. Para mí, esto significa dejar fluir por mi  propio bien y el de mis hijos. Y así, más relajada, volver a arrancar con más fuerzas.

No es sano embotellarse las emociones simplemente porque creemos que nos van a catalogar de malagradecidas o que nos van a salir con comentarios como “¡Pues, mija’, las cosas están malas, ¿para qué tuviste hijos?”.

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Los hijos son amados desde que están en nuestro vientre y se cargan con la ilusión de que les daremos todo, que nunca pasarán necesidad alguna. Muchas veces ponemos todo nuestro empeño y dejamos el pellejo para que todo salga bien y nos sorprenden enfermedades, cesantías de empleos y otras cosas más que están fuera de nuestro control.

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¿Sabes qué? ¡Quéjate! Sácate el coraje de adentro pero hazlo para vaciar ese espacio turbio y llenarlo de energía positiva. Hazle un bloqueo a todos esos comentarios que surgen para drenarte y desenfocarte, y conviértete en la supermamá y mujer poderosa que llevas dentro desde hace tiempo.

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Pa’ lante. Respira profundo. We can do this!

Fotos mágicas para niños especiales

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Este es el caso de Mildred de Jesús Díaz, una madre de 52 años que hace poco más de tres meses comenzó un hermoso proyecto llamado “Free Photos 4 Special Kids”.

Mildred es madre de cuatro niños. Uno de sus hijos tiene autismo y se convirtió en su inspiración para crear este proyecto que se dedica a regalar sesiones fotográficas a niños con necesidades especiales.

“Mi obra es algo que nace del corazón. Cuando tienes un hijo que es tu vida y que día a día vas tras él para que logre su independencia, un hijo que mucha gente te dice que vivirá pegado a ti hasta que mueras, es que te nace ese empuje, ese coraje de madre que las personas no conocen”, comentó de Jesús.

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La idea de este concepto surge luego de una conversación con una amiga que le comentó sobre un proyecto similar que realizan en otro país. Y es que no se trata de una sesión de fotos como cualquier otra. Mildred transporta a los niños en tiempo y espacio hacia sus cuentos favoritos, y los convierte, a través de disfraces y técnicas de fotografía, en sus personajes favoritos.

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foto: CM photography

“Las fotos las hago con pasión, con esa pasión que me provoca ver a una madre tener unos minutos de alegría, que le permiten asimilar que no todo es tan malo y mientras tanto, abandona ese mundo tan cruel por uno lleno de magia. Quizá no dure mucho, pero perdura en una foto que le dará ese empuje que necesita y la ayudará a olvidar sus dolores y el de su hijo, mientras ve solo aquello que soñó”, comentó a Habemus Baby.

De Jesús confiesa que, aunque el proyecto surgió gracias a la inspiración de su hijo y su gusto hacia el famoso personaje Peter Pan, un gran factor que la ha ayudado a pulir esta obra maestra ha sido sus estudios en psicología. Según Mildred, estos le dieron las herramientas necesarias para entender todos los mundos que toca a través de su lente.

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foto: CM photography

“La fantasía de ser reinas, princesas, reyes o príncipes es mi tema preferido pero siempre está ese espíritu aventurero y esa magia que despierta en los niños y jovenes donde algunos desean ser villanos, soldados y otros personajes, y por ello no dejaré de retratarlos, solo dejo que vuele la imaginación. ¡Pronto tendré una Rizos de Oro, un Soldado de Plomo y el villano…¡será sorpresa!”, afirmó.

Gracias a distintas personas que admiran la idea de esta mujer optimista, el proyecto ha recibido ya varias donaciones de disfraces y se han retratado personajes de como cuentos el de Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan, La sirenita, Superman y Supergirl, Mulán y Jazmine, entre otros.

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foto: CM photography

Te invito a conocer más de este hermoso proyecto y a seguir CM Photography en Facebook: facebook.com/freephoto4specialkids

No te dejes caer, mamá.

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Les cuento…
Con la mejor intención y el amor más grande del mundo, cuando nación mi hijo menor decidí cambiar la oficina por la casa y trabajar sin abandonar a mi bebé un solo segundo. Pensé que podría con todo… Sí, porque también peco de creerme la Mujer Maravilla.

Además de querer ser la supermamá, también batallo diariamente con querer ser la súpercomerciante y esta combinación es física y emocionalmente agotadora. Repetidas veces he tenido a los dos chicos llorando simultáneamente mientras mi teléfono suena con la llamada de algún cliente (por dar tan solo un ejemplo mínimo de las situaciones que he tenido que enfrentar trabajando desde el hogar).

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Muchas veces me he mirado al espejo y me he preguntado quién es esa loca despeinada que me mira de vuelta. Resulta que soy yo, con mis yoga pants puestos como si en algún momento del día fuera a hacer una asana (cosa que nunca sucede). Mil veces me he sentido fea, abandonada, gorda y todas las cosas que muchas mamás sentimos cuando nos sumergimos en la maternidad, internadas en el hogar.

Entonces, hoy lloré. Lloré porque hace cinco meses no salgo a una reunión de negocios ni me visto ni me arreglo como lo hacía antes. Lloré porque tenía tantas cosas que hacer, problemas por resolver, reportes, campañas… y me cegué.

Me desahogué con mi esposo y luego me sentí mal porque lo había cargado con mi estrés y él andaba lejos. Él, mandado a hacer perfecto para mí, se ocupó de llamar a mi mamá y le pidió de favor que fuera a casa a darme una mano. Tan pronto la vi en la puerta con mi hermana, con comida y una sonrisa, me emocioné mucho y volví a llorar.

Llegaron para ayudarme. De momento hubo un silencio en la casa y pude trabajar en paz, concentrada, pude hablar con colegas y clientes por teléfono como si nada, completé campañas, contenido, comí bien…  ¡y me bañé con una calma! Ahhh…

Mi mamá me abrazó, me echó la bendición y oró por mí para que pudiera encontrar paz. También me dijo las dos cosas que toda mamá espera oír: #1. Que estaba atravesando una situación completamente normal y pronto volvería a ser como antes. #2. Que sacara cita en el salón de belleza y le avisara para venir a cuidarme a los nenes.

Recobré fuerzas y pude pensar mejor, pude organizarme, pude ver que realmente la tormenta no era tan fuerte ni tan fea. Solo que no me había desahogado con nadie hasta hoy y ya andaba cargada, con los pensamientos nublados.

Me levanté y agradecí a Dios por las personas tan hermosas que ha puesto en mi vida. Le di gracias porque nunca me ha soltado y siempre me hace más fuerte y sabia. Hoy aprendí mucho, porque de vez en cuando es necesario tocar fondo. Sí, porque una vez llegas a lo más profundo, la única opción que tienes es subir.

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¡No te dejes caer, mamá! No te entregues tanto que te abandones a ti misma. La maternidad es sin duda la labor más difícil y la más hermosa, y si lo hacemos bien y de corazón, también será la más gratificante.

Sin embargo, seguimos siendo personas, mujeres, profesionales, amigas, esposas… Merecemos darnos cariño y complacernos de vez en cuando. ¡No te presiones, no te castigues y suelta un poco la carga! ¡Todo estará bien!

We can do this!

-HabemusBaby.

[Preguntas y respuestas] Seis consejos de una mamá de seis

¡Saludos mamás!  A continuación les comparto una sesión de preguntas y respuestas entre Habemus Baby y Sylvette Figueroa,  madre de seis hijos y dentista.

¡Espero que la disfruten!

“Consejos para emprender en la maternidad, de parte de una mamá de seis”

HB: ¿Cuál es su nombre y edad, y  dónde vive?

SF: Sylvette Figueroa, 57 años, vivo en Arecibo, Puerto Rico.

HB: ¿Cuál es su profesión y cuánto tiempo lleva ejerciéndola?

SF: Soy dentista hace 34 años.

HB: ¿A qué edad se convirtió en madre por primera vez? ¿En qué año fue esto?

SF: A los 26 años, en el 1985.

HB: ¿Cuántos hijos tiene? ¿De qué edades?

SF: Tengo 6 hijos de 30, 29, 27, 23, 19 y 18 años.

HB: ¿Siempre supo que quería tener esta cantidad de hijos?

SF: Decía que quería tener tres, porque era la cantidad de hijos en mi familia y creía que era un buen  número. En casa de mi esposo son 8 hermanos… ¡Yo digo que a mí se me olvidó multiplicarlos!

HB: ¿Quién fue su apoyo en la crianza de sus hijos?

SF: Primero, mi esposo el cual ha sido un tremendo padre y compañero en las buenas y en las malas, y una de mis asistentes que al día de hoy mis hijos le dicen tití. Si yo estaba atendiendo pacientes ella les daba comida, y hasta le cambiaba los pañales.

Cuando realmente necesitaba que alguien  se  quedara  con ellos, mi suegra, alguna  de mis hermanas  o cuñadas me daban la mano. Mi  mamá  estaba enferma y no se los pudo disfrutar mucho.

HB: ¿Ya había terminado sus estudios universitarios cuando tuvo a su primer hijo?

SF: Sí, de hecho ya trabajaba.

HB: ¿Cuál fue su mayor reto y su mayor satisfacción durante la crianza de sus seis hijos?

SF: Criarlos yo misma mientras trabajaba. Fue una decisión de mi esposo y mía. Empezamos a ver cómo iba con uno y finalmente los crié conmigo los seis. Yo estaba con ellos en casa el primer  mes  de nacidos  y  luego  me los llevaba conmigo a la oficina. Siempre les tuve un cuartito con play-yards y una cama desde chiquitos hasta grandes.

Mi mayor  satisfacción es que los vitodos crecer en todas sus etapasestuve con ellos en la mayoría de sus actividades y durante sus enfermedades. Además, verlos que hoy día como hombres y mujeres de bien.

HB: ¿Alguien puso en duda su potencial para ser mamá y profesional a la vez?

SF: ¡Muchas personas! Cuando tuve la segunda barriga mucha gente me preguntó si me iba  a operar, cuando iba para la tercera mucha gente me decía que estaba loca, que hoy día “con dos es más que suficiente”, cuando iba para el cuarto hijo me preguntaban si en mi casa no existía la televisión (y así sucesivamente, porque son seis)…

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HB: Seis consejos claves para todas esas mamás que sienten que la maternidad no les permitirá  desarrollarse como profesionales y que no podrán con la carga:

1- El matrimonio y las decisiones que se toman en pareja son individuales  y si ambos quieren formar una familia con la cantidad que deseen, es decisión de ustedes.

2- Si quieren y creen que pueden criar a sus hijos de la mejor manera sin importar los contratiempos que aparezcan en el camino, como enfermedades, tener que trabajar uno de los dos solamente por un tiempo o tener que dejar de darse el gustito de una salida o viaje para estar con los hijos… En fin, si están dispuestos ambos a sacrificarse juntos, no duden en tenerlos.

3- No pienses en cuánto cuesta tener un hijo. Si fuera así, ¡uno no se daba ni un viajecito!  Mejor piensa en las bendiciones que recibes con cada uno de ellos. Cuando los tienes grandes y mira hacia atrás, realmente no sabes cómo lo hiciste en las buenas y en las malas. Solo sabes que Dios estuvo ayudándote mano a mano en cada momento, en cada situación, y con cada uno de ellos en  sus debilidades y en sus  virtudes.

4- Todos sabemos que la situación económica está mal casi a nivel mundial. Lo que no sabemos y casi no tiene explicación es que día a día aparece aunque sea lo mínimo para comer, de un lado o del otro. Y el dicho que dice que donde come uno, comen dos o más, es cierto.

5- Mientras ellos están pequeños y adolescentes no vas a tener tiempo de aburrirte ya que siempre vas a estar haciendo algo con ellos. También, las posibilidades de que estés sola en tu vejez son menores que si no tienes hijos o si tienes solo uno. Además, en su momento, tu familia pasará a ser una familia extendida cuando ellos tengan sus parejas, se casen y vengan los nietos.

6- Ser madre no es ningún impedimento, al contrario, nos hace más fuertes. Dios le dió fuerza a las mujeres para ser madres, esposas, enfermeras consejeras, y luchadoras. Uno puede estudiar lo que le gusta y criar a sus hijos a la vez, y ahora más que hay muchas cosas que uno puede lograr desde la casa.

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Siempre que puedas hacerlo, trata de criarlos tú misma ya que tus hijos van a aprender las cosas  (buenas y malas) tuyas, no las de otra persona. Ser madre es una tarea de 24 horas con o sin trabajo, pero vale la pena. ¡No es nada que no se pueda hacer!

Más sobre Sylvette: Soy dentista en Hatillo, P.R. Mi oficina está ubicada en la Avenida Dr. Susoni 188, entre el correo y el Colegio Nuestra Señora del Carmen. Mi horario de operaciones es de lunes a jueves, de 8:00 a.m. 5:00 p.m. y viernes de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. | Teléfono(787)820-4849