Determinada en unir las voces de las familias militares latinas

Por: Karla Toledo Ríos

Crear un  espacio educativo a favor del desarrollo social, personal y económico de los hispanos, y a su vez poder orientar a las familias que entran a la vida militar y no dominan el inglés, fueron factores importantes para que la boricua Christie Lorraine Cruz Rivera decidiera, junto a tres amigos, crear el movimiento: “Voces Latinas Unidas” .

Voces Latinas Unidas es una red educativa para familias latinas de diversos lugares del mundo. Nuestro deseo es contar con un espacio colaborativo que posea las herramientas necesarias para poder ayudar a todas esas familias que buscan tener un mejor futuro”, comentó Cruz Rivera.

En la foto: Christie Lorraine Cruz Rivera

Christie Lorraine es esposa de un militar, madre de dos niñas y vive en los Estados Unidos desde el 2012. Su propia experiencia en la diáspora le sirvió de motor para comenzar este movimiento solidario hacia las familias militares hispanas que se mantienen en constante relocalización.

“Mi esposo le sirvió a ésta nación por seis años y sé lo difícil que es llegar a un  lugar nuevo, no conocer el idioma y tener miedo de hablarlo… Esto me impulsó a crear la página de Voces Latinas Unidas y así educar en todo lo que pueda. Siento que es mi vocación, nací para ayudar”.

En la foto: Christie Lorraine Cruz junto a sus hijas y su esposo.

Reafirmando su misión de ayudar a todos sus integrantes, la organización de Voces Latinas Unidas está comprometida en ofrecer las herramientas y adiestramientos necesarios para descubrir los talentos y habilidades de cada miembro, además de contar con grupos virtuales de apoyo.

Queremos proveer información en español sobre todo lo que conlleva la vida militar; sus beneficios, becas para esposas ( incluyendo retirados), hijos, etc. También queremos compartir sugerencias acerca de Organizaciones y Asociaciones que proveen apoyo a nuestras tropas en caso de emergencia”, aseguró Christie.

Puedes encontrar más información de Voces Latinas Unidas a través de su página de Facebook, que está dirigida a las familias de los soldados,  y su grupo para esposas de la milicia.

 

Sobre la diáspora, mis hijos y el preescolar.

Creo que uno de los mayores temores por los que puede atravesar una #MamáenlaDiáspora es que sus hijos tengan problemas ajustándose al nuevo lugar al que se acaban de mudar. No solo a su hogar, también a la nueva escuela, a las amistades… Realmente ajustándose a cualquier cosa porque ninguna mamá quiere que sus hijos sufran.

Cuando nos mudamos a Florida en noviembre, abordamos el avión con las maletas llenas de ropa y de muchas emociones mixtas. Teníamos temor ante la incertidumbre y de que nuestros hijos no se acostumbraran a un ambiente diferente.

Tanto mi hija como mi hijo estaban ambos en un centro educativo en Puerto Rico, así que una de las prioridades que teníamos mi esposo y yo al mudarnos acá, era conseguir un buen preescolar para ellos.

Realmente no sabíamos cómo sería el proceso porque estábamos a un mes y medio de que terminara el semestre, por lo que con mucha probabilidad esperaríamos a enero, pero llegó el día en el que mi hija comenzó a ver escuelitas y me pedía bajarse. “Mamá, yo quiero ir a la escuelita”. Ugh! El corazón se me destruía.

Hablé con mi esposo sobre la posibilidad de ir a las escuelitas a orientarnos y ver cuáles de ellas estaban dispuestas a aceptar a los niños a un mes de terminar el semeste agosto-diciembre 2017.

Además de complacer a mi hija (mi hijo estaba muy pequeño para que esto le afectara) y evitar hacer un alto en su desarrollo educativo, teníamos que buscar la mejor manera en la que yo pudiera echar hacia adelante a mi negocio desde la casa (cosa a la que no estaba acostubrada) y esas primeras semanas trabajando con dos niños pequeños a mi alrededor no fueron muy productivas.

El cuento largo, corto… encontramos escuelitas para ambos. Una preocupación menos y una preocupación más (o unas cuantas, mejor dicho). “¿Se ajustarán bien al nuevo ambiente escolar? ¿Harán amiguitos rápido? ¿Los ignorarán porque son los niños nuevos del salón? Muchas preocupaciones que íbamos dejándole saber a sus maestras poco a poco.

La pregunta que más hacemos es si la nena tiene amiguitos, porque en su escuelita en Puerto Rico ella era bien querida por sus compañeros, y también porque a veces la notábamos un poco calladita cuando la recogíamos.

Creo que ya lo hemos preguntado casi diez veces, y siempre nos dicen que sí, pero necesitábamos confirmarlo nosotros mismos… ¡y ayer fue un gran día!

Ayer mi hija cumplió sus 4 añitos y como realmente aún no tenemos amistades cerca y los familiares que tenemos por acá trabajaban o tenían compromisos (sin olvidar Spring Break), decidimos llevar cupcakes al preescolar y cantarle cumpleaños allá.

¡Tengo que decirles que fue una experiencia maravillosa! Sus amiguitos -porqué SÍ, confirmamos que nuestra hija tiene amiguitos- le cantaron Cumpleaños Feliz en inglés y en español, y celebraron con ella mientras simbólicamente le daba cuantro vueltas al sol en una actividad bien bonita. ¡La vimos feliz y nosotros somos felices por ello!

Vimos a nuestra hija desenvolverse bien y ser aceptada y querida por sus compañeros. Casualmente, ayer también fue su evaluación escolar y nos dijeron que va de lo más bien, así que la felicidad fue doble.

En el fondo, yo sabía que mi felicidad se debía a algo más. Como madres (y los padres también), queremos tomar las mejores decisiones para nuestros hijos, su bienestar ahora y futuro. Montarse en un avión y dejar todo atrás no es fácil por más que mucha gente te señale y te diga cobarde porque “es muy fácil abandonar la patria cuando las cosas están mal”. Nosotros teníamos que hacerlo, teníamos que intentar algo más antes de que el barco se hundiera por completo… y lo hicimos, por nuestros hijos.

Nos fuimos con ellos y con la duda de pasajera en la misma fila de asientos, pero no hay un solo día, NI UNO SOLO, en el que mi esposo y yo no demos el máximo para que nuestros hijos tengan una mejor calidad de vida. El sacrificio fue grande y jamás será en vano.

Y en cuanto a la felicidad de mis hijos… ya saben: Happy kids, happy mom! Vamos por buen camino.
Eso es todo por hoy, moms. ¡Que la pasen bien!