Mis secretos para seguir: La maternidad y la vida profesional

Hace poco se me acercó una mamá joven simplemente a desahogarse. No eramos amigas, no nos conocíamos de antes, pero ella sabía que dentro de las distintas cosas que hago, también soy blogger de maternidad.

Además, sabía que yo no escribo de temas de lactancia, ni de vacunas, ni de colecho, sino sobre la maternidad y el trabajo, y la importancia de mantener nuestra escencia como mujeres emprendedoras.

Sé que es un tema que no a todas las mamás les encanta, sobre todo si se encuentran en una etapa de sus vidas en la que sienten que por más opciones que busquen, por más grietas por las que se asomen para ver la luz del sol, no encuentran ni claridad ni formas de volver a trabajar luego de haberse convertido en madres.

Y eso es normal, todas hemos estado ahí. ¡Sentirse fundidas es normal! YO estuve ahí, por eso les escribo, porque sé que es una etapa pasajera, temporera y todos los sinónimos que podamos añadir aquí, pero lo que quiero que sepan es que este tiempo PASA.

No quiero ofrecer detalles de cuándo y cómo la mamá se me acercó ni su nombre por respeto a la confianza que tuvo conmigo. Solo quiero decirles que me vi en ella, que la dejé hablar muchísimo porque sabía que ella no tenía con quién desahogarse porque ya su esposo, su mamá y su suegra se habían convertido en oídos y fuentes de consejos útiles pero monótonos.

Me dijo que tenía dos hijos chiquitos y que desde que se convirtió en madre anda en un pequeño ‘limbo’ profesional y académico. Que cuando más feliz ella se sintió fue cuando tuvo a su primer hijo porque pudo ser madre y continuar sus estudios, y eso la hizo sentir poderosa… pero cuando llegó el segundo hijo todo cambió. Comenzaron las limitaciones y las pausas a sus metas.

Dentro de las cosas que me dijo, jamás olvidaré estas palabras: “Me siento como un barquito que anda flotando en el medio del mar sin saber a dónde ir”.

¡AY! ¡Cómo la entendí! Mi primera hija fue un bálsamo de tranquilidad que me dormía toda la noche desde los tres meses y mi segundo hijo es como una batidora encendida y sin tapa.

Sí, ¡se pueden reír! ¡Hasta yo me río! Definitivamente, todos los hijos son diferentes pero eso lo aprendemos por nuestra cuenta. A los dos los amo con la misma intensidad, pero creer que como el primer hijo fue súper tranquilo, el segundo va a ser igual, es un error.

Así que, luego de dejarla hablar y escucharla atentamente, hablé yo.
Le recomendé algo que me ha ayudado a mí muchísimo. Creo que ha sido mi secreto para sobrevivir en ambas facetas: maternidad y trabajo, y por eso aprovecho para compartirlo con ustedes.

Lo primero que tienen que hacer es aceptar su realidad. Sonará simple e incípido pero realmente es algo bien importante.

El día que yo acepté, internalicé y entendí que soy mamá y que lo seré toda la vida, comencé a fluir mucho mejor. Porque teniendo claras mi posibilidades y mis limitaciones, pude desarrollar un plan de trabajo efectivo y realista, que funcione para MI estilo de vida.

¿Vieron que el primer paso es importante?

Les doy mi ejemplo: Soy mamá de dos niños chiquitos que van a un centro educativo de lunes a viernes. Entran a las 7:45 de la mañana y los puedo recoger entre las 3:00 p.m. y las 5:30 p.m..

ESE es MI tiempo de productividad. TODO lo que tenga que hacer profesional y/o académicamente (incluso a veces incluyo tareas del hogar), lo tengo que hacer dentro de estas horas porque la realidad es que una vez los niños estén en casa, no puedo hacer nada del trabajo y ellos tampoco merecen que yo esté trabajando cuando se supone que esté dedicándoles mi atención y todo mi amor.

No hago compromisos de trabajo en horarios que sean antes de las 9 a.m. ni después de las 2:45 p.m. De igual manera mis clientes saben que me conecto a trabajar a las 9:00 a.m. y me desconecto a las 6:00 p.m., y si algo urge puede que les envíe un email. También saben que no contesto mensajes de texto o WhatsApp por la noche porque a esa hora no se trabaja.

¡Ah! ¿Que tus hijos son bebés y es más difícil? Sí, es cierto. En esa etapa fue que descubrí que tenía que trabajar por mi cuenta o para una empresa a medio tiempo.

¿Que si te buscas un part time el ingreso disminuye significativamente? ¡Sí! Esa es la parte en la que empezamos a analizar qué talentos tengo y cómo puedo sacarles provecho desde el hogar.

Cynthia Martínez, de My Barely Famous Life, es muy buena recordándonos algo que mantengo presente y también paso pa’ lante: “Tú no me puedes decir a mí que no hay ni un solo momento del día en el que no puedas sacar unos minutos para trabajar PARA TI. ¡Tienes que hacer tiempo!”.

Se los juro que lo escribo y escucho la voz de Cynthia diciéndomelo.

¿Cuándo es que tu hijo toma sus siestas? ¿Cúando es que alguien te visita para ayudarte con tu bebé? ¿Dónde está el coffee shop más cercano al que puedas ir una hora cada día con tu bebé en el coche y tu laptop? ¡Mira! Hasta te puedes grabar mientras cocinas. ¡Graba tus ideas! Anota en una servilleta, pero no dejes caer tus sueños y tus metas.

Ya lo he dicho muchas veces: Los hijos NO son impedimento. Podemos lograr nuestras metas, quizás a un paso más lento que las personas que no tienen hijos, pero no hay que detenerse. PRESS PAUSE AND PLAY, BUT NEVER STOP.

Por eso regreso al primer punto: ACEPTA TU REALIDAD. ERES MAMÁ Y LO SERÁS SIEMPRE. Escribe en un papel todas las cosas que haces a diario y si puedes anotarlas por hora, mejor. Así podrás ver qué tiempo tienes libre durante el día.

¡Y no me digas que cero porque puedo ponerme a trabajar aquí mismo y sacarte las estadísticas del tiempo promedio que las personas invierten a diario navengando por las redes sociales! ¡Tienes tiempo! Quizá media hora nada más pero es algo…¡Es tiempo valioso!

Algo muy importante de aceptar la realidad de ser mamás es que podemos reaccionar mejor a las situaciones que surgen de momento, como por ejemplo, que el niño se enfermó y hay que buscarlo a la escuela o simplemente no puede ir a la escuela o que la nena se hizo nini y hay que llevarle ropita, que hay citas médicas, asignaciones, actividades…

¡Antes me daba un estrés terrible pero ya no me lo permito porque estas cosas y otras similares van a seguir pasando for ever!

¿Ustedes saben TODO EL DAÑO que causa el estrés en nuestro cuerpo? ¡Eso es tema para otra entrada al blog!

Este otro consejo que les voy a dar es ORO, es importantísimo: Si te sientes sumamente frustrada, deprimida y estresada por la maternidad, y sientes que no tienes con quién hablar, BUSCA AYUDA PROFESIONAL. Mire, comay, ir al psicólogo de lo más chévere que es.

Yo extraño a la mía porque éramos mamás contemporáneas, para el segundo embarazo estuvimos en cinta al mismo tiempo. Llegó el punto en el que nos desahogábamos mútuamente, nos reíamos y créanme, uno se siente mucho mejor. ¡Buscar ayuda no es malo! ¡Yo lo hice y no me arrepiento!

¿La ñapita? ¡Hagan Yoga y aliméntense bien! Dedíquense unos minutos al día, aunque sean solo cinco, para salir y coger un poquito de sol, respirar profundo y agradecer sus bendiciones. ¡Créanme que eso ayuda mucho a su estado de ánimo y a fluir mejor!

Ustedes saben que las quiero. Las quiero bien, emprendedoras y en armonía con la etapa más bella de sus vidas: la maternidad. Yo no soy perfecta, pero soy de carne y hueso como ustedes, y en lo que les pueda aconsejar, aquí estoy frente al teclado.

We can do this! We press pause and play,  but never STOP!

 

-Karlaimar, #HabemusBaby.

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