Cómo distribuir el [poco] tiempo que tenemos… ¿Tú tienes la clave?

¡Ojalá me estén leyendo con una taza de café en las manos!
Les confieso: Estoy escribiendo este post un tanto escabullaita, como dicen por ahí y media apurada porque mis hijos y mi esposo aún duermen, y este es mi momento sagrado.


Me levanté hace como una hora a prepararle una botella al nene y me quedé despierta. Usualmente aprovecho este ratito a solas para leer la Biblia y terminar el libro que estoy leyendo.


Quería escribirles sobre el TIEMPO. Especialmente porque estas últimas dos semanas he estado tan ocupada que casi no he podido pasar por aquí para compartirles contenido como me gusta y siempre terminan siendo mis propias experiencias las que me inspiran a escribirles.


¿Qué es el tiempo para mí? Es mi BFF y también es el chico de 21 años que me gusta pero me ignora (saben que es un ejemplo, ¿verdad?). Lo que quiero decir es que muchas veces puede irse rápido cuando necesitamos que pase lento y ¡oye! también se pasa leeeeeento cuando queremos que avance.


Estos días he sentido que el tiempo no me da. Mi día comienza siempre a las 5:00 / 5:30 de la mañana preparando meriendas y desayuno, luego llevar a los niños a la escuela, ir a mis clases de kickboxing de 9-10 (luego hablaré más de sobre por qué pienso que todas las mamás necesitan ir a coger clases de #kickboxing) y de 11:00 a 4:30 sentarme a trabajar sin pausa para luego buscar a los nenes. ¡Ah! Y luego, ver cómo logro continuar el trabajo now and then desde el celular sin interrumpir mi tiempo con ellos.


Yo quisiera tener más tiempo pero no puedo. Osea, no puedo añadirle más horas a mis días. También quisiera tener menos trabajo y más dinero… ¡Eso se puede! Utilizando mi palabra favorita: ESTRATEGIA y CAPACITÁNDONOS en nuevas áreas, podemos (pero de eso también les hablo después porque me encuentro en ese proceso ahora mismo).


Muchas veces he leído que si de verdad quieres algo, te vas a sacrificar por ello, ¡y sí, es cierto! ¡Hasta yo lo digo! El problema está en lo que conllevan estos sacrificios.

En mi caso, el desvelarme o levantarme aún más temprano cada día cuando realmente caigo agotada, casi muerta, en mi cama todas las noches, no es una opción para mí. Sobre todo cuando este pasado año me enseñó todos los daños que el estrés y el cansancio pueden hacerle al cuerpo y a la salud.

Yo no puedo sacrificar mi salud y mi estado emocional para lograr una meta porque realmente no me voy a estar disfrutando el proceso y solo voy a recordar que fue una etapa bien estresante ¡y que al fin salí de ella!

¿Qué puedo hacer entonces? Analizar. Sí, analizar qué de todo lo que estoy haciendo vale la pena, es más costo efectivo para mí y qué cosas puedo sacrificar (dejar de hacer ) a cambio de poder tener más tiempo para lograr mis nuevas metas sin tener que comprometer más tiempo con mi familia.

En mi caso es bien importante hablar con mi esposo sobre mis planes profesionales, porque ahora mismo, para poder lograr unas cosas que deseo, tengo que dejar ir algunas que tengo para poder tener más tiempo de preparación y capacitación. Eso equivale a que él tendrá que conseguir más clientes durante unos meses.

Sabemos que vale la pena y de aquí a unos meses estaremos agradecidos con la decisión pero también sabemos que quizás durante unos meses estaremos un poco apretaditos de dinero.

¡Ahhh! ¡La vida de adultos! De niñas no imaginábamos tanto revolú, ¿verdad? Sé que no estoy sola en este proceso. Cuéntame qué has hecho tú para poder lograr tus metas sin afectar tu tiempo de familia y cuáles han sido esos sacrificios que a la larga, valieron la pena.

Gracias por leerme. Las quiero.

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