Cómo distribuir el [poco] tiempo que tenemos… ¿Tú tienes la clave?

¡Ojalá me estén leyendo con una taza de café en las manos!
Les confieso: Estoy escribiendo este post un tanto escabullaita, como dicen por ahí y media apurada porque mis hijos y mi esposo aún duermen, y este es mi momento sagrado.


Me levanté hace como una hora a prepararle una botella al nene y me quedé despierta. Usualmente aprovecho este ratito a solas para leer la Biblia y terminar el libro que estoy leyendo.


Quería escribirles sobre el TIEMPO. Especialmente porque estas últimas dos semanas he estado tan ocupada que casi no he podido pasar por aquí para compartirles contenido como me gusta y siempre terminan siendo mis propias experiencias las que me inspiran a escribirles.


¿Qué es el tiempo para mí? Es mi BFF y también es el chico de 21 años que me gusta pero me ignora (saben que es un ejemplo, ¿verdad?). Lo que quiero decir es que muchas veces puede irse rápido cuando necesitamos que pase lento y ¡oye! también se pasa leeeeeento cuando queremos que avance.


Estos días he sentido que el tiempo no me da. Mi día comienza siempre a las 5:00 / 5:30 de la mañana preparando meriendas y desayuno, luego llevar a los niños a la escuela, ir a mis clases de kickboxing de 9-10 (luego hablaré más de sobre por qué pienso que todas las mamás necesitan ir a coger clases de #kickboxing) y de 11:00 a 4:30 sentarme a trabajar sin pausa para luego buscar a los nenes. ¡Ah! Y luego, ver cómo logro continuar el trabajo now and then desde el celular sin interrumpir mi tiempo con ellos.


Yo quisiera tener más tiempo pero no puedo. Osea, no puedo añadirle más horas a mis días. También quisiera tener menos trabajo y más dinero… ¡Eso se puede! Utilizando mi palabra favorita: ESTRATEGIA y CAPACITÁNDONOS en nuevas áreas, podemos (pero de eso también les hablo después porque me encuentro en ese proceso ahora mismo).


Muchas veces he leído que si de verdad quieres algo, te vas a sacrificar por ello, ¡y sí, es cierto! ¡Hasta yo lo digo! El problema está en lo que conllevan estos sacrificios.

En mi caso, el desvelarme o levantarme aún más temprano cada día cuando realmente caigo agotada, casi muerta, en mi cama todas las noches, no es una opción para mí. Sobre todo cuando este pasado año me enseñó todos los daños que el estrés y el cansancio pueden hacerle al cuerpo y a la salud.

Yo no puedo sacrificar mi salud y mi estado emocional para lograr una meta porque realmente no me voy a estar disfrutando el proceso y solo voy a recordar que fue una etapa bien estresante ¡y que al fin salí de ella!

¿Qué puedo hacer entonces? Analizar. Sí, analizar qué de todo lo que estoy haciendo vale la pena, es más costo efectivo para mí y qué cosas puedo sacrificar (dejar de hacer ) a cambio de poder tener más tiempo para lograr mis nuevas metas sin tener que comprometer más tiempo con mi familia.

En mi caso es bien importante hablar con mi esposo sobre mis planes profesionales, porque ahora mismo, para poder lograr unas cosas que deseo, tengo que dejar ir algunas que tengo para poder tener más tiempo de preparación y capacitación. Eso equivale a que él tendrá que conseguir más clientes durante unos meses.

Sabemos que vale la pena y de aquí a unos meses estaremos agradecidos con la decisión pero también sabemos que quizás durante unos meses estaremos un poco apretaditos de dinero.

¡Ahhh! ¡La vida de adultos! De niñas no imaginábamos tanto revolú, ¿verdad? Sé que no estoy sola en este proceso. Cuéntame qué has hecho tú para poder lograr tus metas sin afectar tu tiempo de familia y cuáles han sido esos sacrificios que a la larga, valieron la pena.

Gracias por leerme. Las quiero.

#HabemusBaby #BloggerMom #MamáBloguera #VidadeMadres #WeCanDoThis #MomPreneur #BossMom #MamitasPoderosas

El 2018 tuve más de 365 experiencias

Bueno, todo lo que parezca clichoso no encaja conmigo pero algo tienen los escritos de fin de año que sí me gustan.

A veces los hago privados y a veces los comparto, pero creo que son una muy buena manera de analizar cómo nos fue durante estos 365 días y la manera en la que trabajamos con estos sucesos.

Tengo que empezar diciendo que un día como hoy me encontraba viviendo fuera de la Isla, en Orlando FL, celebrando por primera vez la despedida de año lejos de mi familia, incluyendo mi esposo que tenía que trabajar. Entonces, esto me lleva a analizar si realmente estaba celebrando.

Definitivamente no era la misma celebración de todos los años pero no estaba en duelo tampoco. Para ese tiempo ya había “botado el golpe” de estar lejos de mi familia, tras dos meses llorando prácticamente a diario. Además, estaba con la familia de mi esposo, al otro día bajaríamos a Tampa a ver a mi hermano y tengo que decir que la Navidad en FL es muy bonita.

Recibí el año viviendo en un apartamento pequeño en Orlando, pero lleno de amor y siempre, siempre en GRATITUD por las nuevas experiencias que estábamos experimentando. ¡Aprendimos tanto! Todo en esta vida pasa con un propósito y salir de Puerto Rico durante casi un año (11 meses) fue grande en todos los sentidos.

Primeramente, el 2018 fue una total salida de nuestra zona de comfort y eso siempre es necesario. Llegamos a un lugar desconocido y cosas tan sencillas como aprender a guiar en otro estado, conocer las calles, cómo llegar sola a los sitios y eventualmente trabajar, fue la mezcla perfecta entre miedo, emoción y crecimiento.

Aún siendo una persona introvertida (if you haven’t noticed) estar sola fue la mejor motivación para conocer gente nueva. Ese cambio de lugar, ese sentimiendo de soledad me hizo un día acercarme a través de Facebook a una blogger puertorriqueña que se encontraba en Florida después del huracán y gracias a ese mensaje que envié, conocí y formé parte del grupo de Latin Bloggers de Florida Central. ¡Qué grupazo de mujeres fabulosas!

Aún teniendo mucho trabajo con los clientes fieles y maravillosos que permanecieron junto a Ponlo Social durante esos meses fuera de la Isla, sentirme encerrada en un apartamento también fue el impulso que necesité para salir a buscar trabajo. ¿Saben dónde trabajé? En LOFT de WinterPark Florida. ¡Qué lugar BELLO! Dios sabe que si fuera millonaria tendría una casa allí ahora mismo. Vestirme, ponerme linda y hablar con los clientes fue un bálsamo para mí.

Perfeccionar mi inglés también vino con toda esta travesía, de la misma manera que introducir a mis hijos a un segundo idioma y otras culturas ¡porque mira que Florida es un lugar variado en culturas! Mi hija pudo entrar en una escuela bilingüe pero mi hijo no pudo por su edad, así que este niño llegó a Puerto Rico hablando inglés.

Algo maravilloso que me regaló el 2018 (y finales de 2017) fue poder compartir como nunca antes con mi hermano militar, mi cuñada y mi sobrino, que ya llevan al rededor de 7 años viviendo fuera de Puerto Rico. Los años que estuvimos sin vernos los recompensamos en esos once meses. ¡Lo malo es que ahora los extraño el doble!

Pero el 2018 también me trajo una situación que no esperaba, que me tomó por sorpresa y fue detonante para hoy estar de vuelta en Puerto Rico.

En febrero comencé a sentir unos dolores en el cuerpo fuertes, en mayo fui referida a un reumatólogo y por el largo tiempo de espera para la cita y estar lejos de la familia, decidimos que era mejor esperar por esta cita cerca de los de uno.

Entre esta y otras situaciones que analizamos con calma (inluyendo que mis clientes estaban en la Isla), decidimos regresar a nuestro terruño un 4 de agosto y las bendiciones han sido constantes.

Practicamente fui recibida con la bendición de poder trabajar como profesora en mi Alma Mater y poco a poco poder compensar por los clientes que perdí tras el paso del huracán María.

También me he dedicado a compensar doblemente el tiempo que pasé lejos de mi familia, especialmente de mami y mis abuelos. Si algo me enseñó este año es que la familia es primordial y una bendición.

Hace práctiamente dos semanas recibí diagnóstico de osteoartritis y síntomas de fibromialgia y para ser sincera, aunque pudiera estar diciendo ¿¡Por qué a mí, tan joven y con dos hijos chiquitos!?, la tranquilidad de saber qué tengo era todo lo que deseaba.

En todos estos meses de análisis y esperar por citas médicas, yo solo quería saber qué rayos tenía para poder tratarme naturalmente y seguir con mi vida porque esto NO será impedimento para mí, para ser madre ni para mi desarrollo profesional. ¿Sabes que eres lo que atraes con tu mente y que Dios es médico por excelencia? ¡Yo lo sé y lo creo!

Ayer, en la Iglesia hermosa que encontramos de regreso a la Isla, le pedí a Dios con todo mi corazón que este 2019 lo recibiera con una inyección de ENERGÍA POSITIVA y ENFOQUE, de manera que mi carrera y todo lo que deseo crecieran como la espuma. También le pedí a Dios que me cerrara las puertas necesarias si no me convenían y que apartara de mí personas que no me vayan a ayudar a crecer ni a depositar energías positivas en mi vida ni ser buenas influencias. ¡No quiero malas vibras! ¡Quiero seguir creciendo!
Quiero salud para mí y mis seres queridos, muchos momentos de felicidad y unión familiar y poder continuar supliéndole lo necesario a mis hijos para que tengan la calidad de vida que mi esposo y yo soñamos para ellos.

¡Y definitivamente, quiero vivir este año agarrada siempre de la mano de Dios!

Para mi Puerto Rico deseo prosperidad, menos crímenes, más amor y tolerancia.

¡BENDICIONES A TODAS Y FELIZ AÑO NUEVO 2019!


Renacer después de la segunda maternidad

Por: Ana Gómez Durán, para Habemus Baby

La maternidad puede ser un tema muy extenso y lleno de teorías sobre crianza, apego, post parto y mil otros temas. Hay libros, blogs, artículos y documentales que muchas veces sirven como guías en este  camino.

En mi caso, la maternidad ha sido la prueba de fé y valentía mas árdua a la que voluntariamente me he sometido en mis 26 años.

Tengo una hija de 4 años y un bebé de 7 meses.

Mi primer embarazo y post parto fueron realmente difíciles y vi la oscuridad muchas veces. Tuve depresión post parto al igual que muchas otras mujeres, aunque reconocerlo me llevo tiempo y espacio, a lo mejor por miedo o por el mismo tabú que hay alrededor del tema.

Rápidamente volví a la universidad y fue un alivio tener una meta clara e ir por ella. Dos años y medio después me gradué y tome la decisión de tener otro bebé pues entendía -o pensaba que entendía- la importancia de darle un hermano o hermana a mi hija y me sentía ¨completamente¨ preparada para pasar por todo el proceso transformador del embarazo, el parto y post parto.

 Si ya había pasado las de Caín una vez y había sobrevivido, ¿qué podría ser diferente una segunda vez? Bueno, en realidad todo fue y sigue siendo diferente. A veces para bien y otras veces para mal.

El embarazo, el parto y el post parto de mi segundo hijo fueron espectaculares, o al menos ese pensé hasta hace dos meses.

Cuando mi bebé ya no dependía exclusivamente de mí, sin darme cuenta me encontré con el peor de los temores: eso que se llama “auto confrontación”.

¿Qué hago ahora? ¿Quiero ser mamá a tiempo completo o quiero trabajar? ¿Qué me gusta hacer? ¿Por qué y para qué estudie lo que estudie?

 

Las respuestas se han develado poco a poco y el proceso ha sido tan árduo y doloroso como aquel primer post parto. Entendí que el temor a la auto confrontación es peor que el mismo ¨problema¨

En mi caso, la maternidad a tiempo completo se estaba volviendo un agobio en vez de un disfrute, así que cuando emprendí la tarea de buscar trabajo me encontré con la cruda realidad.

Buscar trabajo es difícil, es tedioso, nadie responde, y a nadie parece importarle. Por encima de toda esta situación, el tener que sentarme a y aceptar que nada estaba en mi poder, que lo único que se puede hacer es esperar y mantener la calma ha sido lo mas complicado.

 Y ¿por qué?

 Bueno, porque cuando ya no eres tú sola, sino que tienes a dos seres humanos que emocionalmente dependen de ti, de tu ¨estabilidad¨ de tu ¨paz¨, se reduce sustancialmente el tiempo para tener crisis existenciales y la única verdad de las crisis existenciales que estarán presentes en varios momentos de la vida es que hasta que no se sufran y se vuelvan a sufrir no se van a solucionar ni a esclarecer.

De modo que lo que parece tan obvio algunas veces, muchas otras es sumamente difícil. Sacar tiempo para sentirnos mal, pasar por crisis y llorar se convierte en una misión titánica que ponen a prueba todo lo que a veces creemos saber o entender.

El famoso ¨ let go¨  parece imposible.

Pero si ya pasamos por situaciones más difíciles y seguimos de pie, ¿quién dice que de esta no se sale?

Mi invitación hoy por hoy es a que nos sintamos mal y que transitemos la crisis, con o sin hijos, en compañía o en soledad.

Es difícil o al menos para mí lo es, pero hasta que no se acepte no pasa. Así que lo único que queda es pasarlo como cualquier otro trago amargo.

Sin mas ni menos, renazcamos después de la maternidad o con cualquier otra situación que lo merezca. ¡Sin miedo, y sin culpabilidad!

—————

Ana Gómez Durán es madre de dos niños y graduada de periodismo.

¡Gracias por tu colaboración, Ana!

Mis secretos para seguir: La maternidad y la vida profesional

Hace poco se me acercó una mamá joven simplemente a desahogarse. No eramos amigas, no nos conocíamos de antes, pero ella sabía que dentro de las distintas cosas que hago, también soy blogger de maternidad.

Además, sabía que yo no escribo de temas de lactancia, ni de vacunas, ni de colecho, sino sobre la maternidad y el trabajo, y la importancia de mantener nuestra escencia como mujeres emprendedoras.

Sé que es un tema que no a todas las mamás les encanta, sobre todo si se encuentran en una etapa de sus vidas en la que sienten que por más opciones que busquen, por más grietas por las que se asomen para ver la luz del sol, no encuentran ni claridad ni formas de volver a trabajar luego de haberse convertido en madres.

Y eso es normal, todas hemos estado ahí. ¡Sentirse fundidas es normal! YO estuve ahí, por eso les escribo, porque sé que es una etapa pasajera, temporera y todos los sinónimos que podamos añadir aquí, pero lo que quiero que sepan es que este tiempo PASA.

No quiero ofrecer detalles de cuándo y cómo la mamá se me acercó ni su nombre por respeto a la confianza que tuvo conmigo. Solo quiero decirles que me vi en ella, que la dejé hablar muchísimo porque sabía que ella no tenía con quién desahogarse porque ya su esposo, su mamá y su suegra se habían convertido en oídos y fuentes de consejos útiles pero monótonos.

Me dijo que tenía dos hijos chiquitos y que desde que se convirtió en madre anda en un pequeño ‘limbo’ profesional y académico. Que cuando más feliz ella se sintió fue cuando tuvo a su primer hijo porque pudo ser madre y continuar sus estudios, y eso la hizo sentir poderosa… pero cuando llegó el segundo hijo todo cambió. Comenzaron las limitaciones y las pausas a sus metas.

Dentro de las cosas que me dijo, jamás olvidaré estas palabras: “Me siento como un barquito que anda flotando en el medio del mar sin saber a dónde ir”.

¡AY! ¡Cómo la entendí! Mi primera hija fue un bálsamo de tranquilidad que me dormía toda la noche desde los tres meses y mi segundo hijo es como una batidora encendida y sin tapa.

Sí, ¡se pueden reír! ¡Hasta yo me río! Definitivamente, todos los hijos son diferentes pero eso lo aprendemos por nuestra cuenta. A los dos los amo con la misma intensidad, pero creer que como el primer hijo fue súper tranquilo, el segundo va a ser igual, es un error.

Así que, luego de dejarla hablar y escucharla atentamente, hablé yo.
Le recomendé algo que me ha ayudado a mí muchísimo. Creo que ha sido mi secreto para sobrevivir en ambas facetas: maternidad y trabajo, y por eso aprovecho para compartirlo con ustedes.

Lo primero que tienen que hacer es aceptar su realidad. Sonará simple e incípido pero realmente es algo bien importante.

El día que yo acepté, internalicé y entendí que soy mamá y que lo seré toda la vida, comencé a fluir mucho mejor. Porque teniendo claras mi posibilidades y mis limitaciones, pude desarrollar un plan de trabajo efectivo y realista, que funcione para MI estilo de vida.

¿Vieron que el primer paso es importante?

Les doy mi ejemplo: Soy mamá de dos niños chiquitos que van a un centro educativo de lunes a viernes. Entran a las 7:45 de la mañana y los puedo recoger entre las 3:00 p.m. y las 5:30 p.m..

ESE es MI tiempo de productividad. TODO lo que tenga que hacer profesional y/o académicamente (incluso a veces incluyo tareas del hogar), lo tengo que hacer dentro de estas horas porque la realidad es que una vez los niños estén en casa, no puedo hacer nada del trabajo y ellos tampoco merecen que yo esté trabajando cuando se supone que esté dedicándoles mi atención y todo mi amor.

No hago compromisos de trabajo en horarios que sean antes de las 9 a.m. ni después de las 2:45 p.m. De igual manera mis clientes saben que me conecto a trabajar a las 9:00 a.m. y me desconecto a las 6:00 p.m., y si algo urge puede que les envíe un email. También saben que no contesto mensajes de texto o WhatsApp por la noche porque a esa hora no se trabaja.

¡Ah! ¿Que tus hijos son bebés y es más difícil? Sí, es cierto. En esa etapa fue que descubrí que tenía que trabajar por mi cuenta o para una empresa a medio tiempo.

¿Que si te buscas un part time el ingreso disminuye significativamente? ¡Sí! Esa es la parte en la que empezamos a analizar qué talentos tengo y cómo puedo sacarles provecho desde el hogar.

Cynthia Martínez, de My Barely Famous Life, es muy buena recordándonos algo que mantengo presente y también paso pa’ lante: “Tú no me puedes decir a mí que no hay ni un solo momento del día en el que no puedas sacar unos minutos para trabajar PARA TI. ¡Tienes que hacer tiempo!”.

Se los juro que lo escribo y escucho la voz de Cynthia diciéndomelo.

¿Cuándo es que tu hijo toma sus siestas? ¿Cúando es que alguien te visita para ayudarte con tu bebé? ¿Dónde está el coffee shop más cercano al que puedas ir una hora cada día con tu bebé en el coche y tu laptop? ¡Mira! Hasta te puedes grabar mientras cocinas. ¡Graba tus ideas! Anota en una servilleta, pero no dejes caer tus sueños y tus metas.

Ya lo he dicho muchas veces: Los hijos NO son impedimento. Podemos lograr nuestras metas, quizás a un paso más lento que las personas que no tienen hijos, pero no hay que detenerse. PRESS PAUSE AND PLAY, BUT NEVER STOP.

Por eso regreso al primer punto: ACEPTA TU REALIDAD. ERES MAMÁ Y LO SERÁS SIEMPRE. Escribe en un papel todas las cosas que haces a diario y si puedes anotarlas por hora, mejor. Así podrás ver qué tiempo tienes libre durante el día.

¡Y no me digas que cero porque puedo ponerme a trabajar aquí mismo y sacarte las estadísticas del tiempo promedio que las personas invierten a diario navengando por las redes sociales! ¡Tienes tiempo! Quizá media hora nada más pero es algo…¡Es tiempo valioso!

Algo muy importante de aceptar la realidad de ser mamás es que podemos reaccionar mejor a las situaciones que surgen de momento, como por ejemplo, que el niño se enfermó y hay que buscarlo a la escuela o simplemente no puede ir a la escuela o que la nena se hizo nini y hay que llevarle ropita, que hay citas médicas, asignaciones, actividades…

¡Antes me daba un estrés terrible pero ya no me lo permito porque estas cosas y otras similares van a seguir pasando for ever!

¿Ustedes saben TODO EL DAÑO que causa el estrés en nuestro cuerpo? ¡Eso es tema para otra entrada al blog!

Este otro consejo que les voy a dar es ORO, es importantísimo: Si te sientes sumamente frustrada, deprimida y estresada por la maternidad, y sientes que no tienes con quién hablar, BUSCA AYUDA PROFESIONAL. Mire, comay, ir al psicólogo de lo más chévere que es.

Yo extraño a la mía porque éramos mamás contemporáneas, para el segundo embarazo estuvimos en cinta al mismo tiempo. Llegó el punto en el que nos desahogábamos mútuamente, nos reíamos y créanme, uno se siente mucho mejor. ¡Buscar ayuda no es malo! ¡Yo lo hice y no me arrepiento!

¿La ñapita? ¡Hagan Yoga y aliméntense bien! Dedíquense unos minutos al día, aunque sean solo cinco, para salir y coger un poquito de sol, respirar profundo y agradecer sus bendiciones. ¡Créanme que eso ayuda mucho a su estado de ánimo y a fluir mejor!

Ustedes saben que las quiero. Las quiero bien, emprendedoras y en armonía con la etapa más bella de sus vidas: la maternidad. Yo no soy perfecta, pero soy de carne y hueso como ustedes, y en lo que les pueda aconsejar, aquí estoy frente al teclado.

We can do this! We press pause and play,  but never STOP!

 

-Karlaimar, #HabemusBaby.

La frustración de sentirse mal físicamente

¡Hola mamás! ¡Espero se encuentren bien! Se supone que hoy sacara tiempo para escribirles sobre otro tema que ya había escogido, pero este blog surgió con dos propósitos:

1.Poder ayudarlas con mis experiencias como mamá que trabaja por su cuenta y 2. Poder desahogarme cuando la vida se me anda complicando.

Hoy les iba a escribir sobre un tema relacionado al trabajo y unas decisiones profesionales que tomé mientras me encontraba fuera de la Isla, pero ahora mismo necesito desahogarme a través del teclado, así que desde ahora les agradezco por leer. Les adelanto que estas entradas al blog que surgen así, de improvisto, carecen de la estructura que suelo mantener en mis escritos.

Bueno, aquí vamos…

Si me conoces desde hace tiempo debes saber que siempre me he preocupado por mi salud, por mi peso y por ser una persona lo más sana y activa posible.

Con frecuencia ando orientándome sobre la sana alimentación en distintos aspectos, desde para aumentar metabolismo hasta para tratar enfermedades, porque sí, soy de esas personas que cree en el poder de los alimentos para combatir enfermedades. También prefiero el quiropráctico antes de ingerir cualquier pastilla para combatir el dolor… ¡pero esa soy yo! Y también soy sumamente respetuosa en cuanto a la opinión ajena.

Resulta que desde hace un tiempo había estado notando unos síntomas en mi cuerpo que entre mi esposo y yo monitoreamos, y ya estando en Florida empeoraron, así que decidí consultar con un doctor. Los síntomas eran moretones de las caderas hasta las piernas y dolores en las rodillas y piernas de manera escalonada.

Luego de unos episodios de dolores fuertes, acudí a unas oficinas médicas donde comenzaron a realizarme una batería de laboratorios donde según pedí, primero descartaríamos cualquier enfermedad relacionada con la sangre o algo grave.

Como no quiero hacer esto muy largo, en resumidas cuentas, me hicieron 4 laboratorios de sangre, con un tiempo de 4-6 semanas de espera entre cada uno para saber los resultados. Yo no sé por qué era tanto tiempo, lo que sé es que era bien frustrante esperar tanto para que me dijeran que todo estaba bien cuando realmente mi dolor era cada vez peor.

Si me conoces bien debes saber que soy super mega fan de The Golden Girls.
Cada vez que la doctora venía con los resultados y me decía que “todo estaba bien”, me recordaba a ese episodio de la serie donde Dorothy Zbornak se siente enferma, adolorida y cansada, y viajó incluso desde Miami a NY a evaluarse, solo para que los doctores le dijeran que no tenía nada, que era la edad, que debía estar cansada e incluso uno de los doctores se burló de ella.  Al final, justo en su momento de desesperación, encontró un médico que dió con su enfermedad.

¿Saben qué ella hizo cuando se enteró de que en efecto, tenía una condición de salud debilitante? Celebró. ¡Sí! Celebró porque no es fácil sentir y saber que algo anda mal en tu cuerpo, tener dolor constantemente y que no importa cuántos laboratorios médicos te hagan, te digan que todo está bien, que no tienes nada.

Así estaba yo hasta mi último examen de sangre.
Recuerdo que ese día le dije a mi esposo: “Papa, no es que yo quiera estar enferma, jamás lo desearía, pero si hoy yo voy para allá y me vuelven a decir que todo está bien, me voy a enfogonar. Yo me conozco, yo siempre he sido una persona saludable y tengo mucho dolor”.

Llegamos a la cita, entro al cuarto, entra la doctora 15 minutos después, abre los laboratorios – que esta vez eran para verificar el tiempo de coagulación en la sangre y posibilidad de artritis- y me dice: “Todo está bien. Lo único que vemos es que tu cuerpo no tiene la retención de hierro que se supone que tenga pero no es nada alarmante”.

“¡No! ¡Yo tengo dolor! Me duelen las rodillas, me duelen las piernas. Hace poco tenía unos moretones en las rodillas así (le enseñé una foto de mi celular)” y justo en ese momento que ella se me acerca me doy cuenta de que en todo el proceso de evaluación y todas mis citas previas, la doctora nunca me había tocado las rodillas.

Ahí se acercó, me miró bien las piernas y me dijo: “Vengo ahora, voy a buscarte un referido con un reumatólogo”.

Ese vengo ahora se convirtió en media hora de espera en el cuarto, cuando de momento, la doctora regresó con su jefe. Ella se echó para atrás y se recostó de la pared de fondo y el doctor se acercó hacia mí y se presentó. Acto seguido me dejó saber que tenía unas preocupaciones con mis laboratorios y mis síntomas físicos, los moretones, los dolores y la falla en la retención del hierro.

Entonces me habló de la posibilidad de que tuviera Artritis Reumatoide Seropositvo, un tipo de artritis que no se refleja en las pruebas de laboratorio.

Como madre al fin, pregunté si podía morir por esa condición (y aquí no hay espacio para juzgar el desconocimiento porque si vamos a hablar de mi desconocimiento, empecemos por decir que yo creía que la artritis le daba  a personas mayores nada más) y también le pregunté cuáles eran los síntomas. El doctor me dijo que no, que esta condición no es una sentencia a muerte y que los síntomas son “dolor, mucho dolor”. También le pregunté qué procedía para comenzar tratamiento y si con tratamiento podría tener una vida normal. El punto es que aclaré todas mis dudas y al salir de allí me acordé de Dorothy.

La cita con el reumatólogo era a casi tres meses de espera, así que consulté con mi esposo, pusimos varias cosas en balanza y digamos que mi situación de salud fue algo de gran peso en la decisión de regresar a Puerto Rico.

Tener dos niños chiquitos y estos dolores sin apoyo familiar es bien difícil y cada día que pasa agradezco más a Dios porque mi esposo y yo tuvimos la oportunidad de regresar tan rápido como deseamos.

Hoy sigo aquí aprendiendo más sobre cómo manejar estos dolores en lo que llega el día de mi cita médica (en Puerto Rico también me tocó esperar pero con apoyo familiar todo es más llevadero).

Recientemente me orienté con una especialista en nutrición y descubrí que mi nuevo estilo de alimentación vegano (de la manera en la que lo estaba llevando YO) me estaba ocasionando más dolor porque los alimentos altos en carbohidratos como el arroz y el pan, las pastas, etc., son alimentos inflamatorios y no me ayudan para nada.

Cuando comencé mi estilo  de alimentación vegano lo hice por mi cuenta y orientada por varios documentales de Netflix pero tan pronto uno empieza a aplicar la dieta, te ves careciendo de alimentos que estás acostumbrada a consumir y te refugias en los que sabes que puedes consumir y que ya conoces. Eso fue lo que me pasó con el pan, el arroz y las harinas.
Así que sí, esta vegana aumentó de peso.

¿Qué estoy haciendo ahora? Llevo una dieta alkalina, bien baja en carbohidratos, en harinas y en gluten, consumiendo alimentos que me ayuden a bajar la inflamación de la manera más natural posible.

Esta soy yo, mamás. Saben que jamás he intentando imponer mi visión y estilo de vida en nadie a través de mis escritos. Hoy solo quería escribirles porque nunca me había sentido tan mal físicamente. ¡Oye! Y yo hasta me río, porque literal, ando con “el barrunto”, como mis abuelas. “¡Hoy llueve, me duelen los huesos!”… También me frustra reconocer que nunca había pesado tanto tampoco.

Orita leí que si tengo ansiedad, debo dejar de pensar en el futuro y si tengo tristeza, debo dejar de vivir en el pasado.

Creo que ha sentido las dos cosas. Ansiedad porque quiero ya sentirme bien y volver a ser la Karla de hace unos años (sin dolor, en mi peso saludable, más activa… cuando tengo dolor no puedo hacer yoga ni ir al gimnasio) y un poco de tristeza por las mismas razones.

Soy humana, soy mamá, siento y padezco, y sí, también me frustro…
¡AH! pero también sé de los efectos negativos del estrés así que aquí me tienen descargándome en el teclado para poder continuar con mi día.

¡Gracias por leerme, mamás! Les prometo update de mi salud tan pronto me vea el doctor.

Cómo ser mamá y trabajar por cuenta propia sin morir en el intento

¡Saludos mamás! Les había comentado que iba a estar compartiendo consejos sobre cómo podemos echar nuestro negocio/ carrera hacia adelante y no morir en el intento.

Les adelanto que lo que a mí me mantiene a flote y feliz es algo bien sencillo, así que no se sorprendan cuando sepan qué es.

Creo que ya todas saben mi historia de cómo y por qué decidí ser una mamá bloguera y trabajar por mi cuenta, pero para las que no sepan, lo resumo en una oración: Tenía un trabajo súper overtime y me perdí mucho del primer año de vida de mi hija.

Dicho esto, como a mi me encanta la adrenalina y el estrés (insert sarcasm here), me lanzé la aventura de trabajar de manera independiente en el mundo del mercadeo para plataformas digitales, especializándome en el manejo de redes sociales para el pequeño y mediano comerciante.

Eso era por allá por el 2015 cuando los Social Media Managers independientes no eran tantos como ahora, sobre todo en mi pueblo, donde al ofrecer mis servicios muchos me miraban con cara de “What?! ¡¿Pagar por estar en Facebook?!” Pero people, estamos en el 2018. Ahora habemos expertos de redes sociales en todas partes.

Les cuento que según pasaron los meses de haberme lanzado a trabajar por cuenta propia, así fue aumentando el número de personas ofreciendo los mismos servicios que yo.

¿Qué pasó con esto y con qué se come? Aquí les explico lo que aprendí y quiero que ustedes también aprendan:

Estarás entre personas con todo tipo de conocimientos y años de experiencia dentro de tu misma industria. Los que tienen poca o menos experiencia que tú no deben afectarte a menos que estén ofreciendo sus servicios ridículamente baratos y notes que eso esté afectando tanto tu trabajo directamente como toda la industria en general.

Money talks y lamentablemente, muchas personas prefieren lo barato aunque el servicio no sea el mejor.

Y OJO CON ESTE DATO: las personas con más experiencia que tú no son tus enemigos. Sí, yo sé que es frustrante saber que aún te queda mucho por aprender (porque si me preguntas a mí, uno nunca deja de aprender), pero simplemente es eso: tienen más experiencia que tú.

Van a ofrecer cosas que tu AÚN no puedes ofrecer (y digo aún porque eventualmente SÍ LO HARÁS), van a cobrar más caro y sí, van a generar más ingresos que tú aunque habría que poner en una balanza los gastos operacionales que ellos tienen y tú no.

“¡Ajá, Karla… ¿Y cuándo vas a meter por aquí el tema de la maternidad?!”
¡Aquí mismito!  Porque estos dos datos que acabo de compartir generan mucho estrés y  eso es algo que no queremos añadirnos.

Nosotras como mujeres emprendedoras debemos reconocer, aceptar y abrazar una realidad: que SOMOS MAMÁS. Nuestro tiempo, nuestras energías y posiblemente nuestro dinero para educarnos y capacitarnos profesionalmente no van a ser igual de amplios que los de una persona que no tiene hijos.

Quisiera reforzar nuevamente la palabra que mencioné en el párrafo que acabas de leer: REALIDAD. Una vez hayas aceptado, reconocido y abrazado la realidad de que eres madre y siempre lo serás, CRÉEME, todo fluirá mejor.

Reconoce tus límites, nuevamente ACÉPTALOS y ahora pregúntante: ¿qué puedo hacer yo excelentemente bien dentro de estas limitaciones que tengo? Rebúscate bien porque yo tengo fé de que hay algo en lo que eres muy buena y para eso en lo que eres muy buena existe un nicho. ¡ATÁCALO!

Una vez yo acepté mis limitaciones temporeras y reconocí en qué soy excelente dentro de los servicios que ofrezco, procedí a identificar mi nicho. ¿Quiénes son esas personas que necesitan MIS servicios? ¿Dónde se encuentran? ¿Cuál es su budget? ¿Cómo les hago el acercamiento?

Según iba haciéndome preguntas y contestándolas, también iba pensando en distintos paquetes que podía ofrecerle a estos potenciales clientes que fueran de acuerdo a mis capacidades profesionales y que no afectaran mi rol principal que es el de ser mamá (como establecer un horario de trabajo o cantidad de horas invertidas por proyecto, etc).

El hecho de que tengas limitaciones y las aceptes no significa que todo quedó ahí. Las limitaciones tuyas son el talento de otros. Me explico: En mi caso, una de mis limitaciones es que yo no soy artista gráfico ni fotógrafo. Estos son servicios que yo subcontrato para poder ofrecer mis servicios de manejo de redes sociales.

Estuvo en mí buscar y buscar hasta encontrar un buen artista y fotógrafo que ofrecieran un buen servicio y que sus costos fueran de acuerdo con el tipo de cliente al que iba a dirigirme.

Darle forma a mis propuestas, paquetes mensuales y todo lo que hoy es mi negocio tardó años hacerlo porque estos consejos que hoy les doy los aprendí por mi cuenta y de la manera más efectiva: metiendo las patas.

Así que, como les dije arriba, la clave del éxito en esto de encontrar el balance entre trabajar por cuenta propia y ser mamás, para mí es bien sencilla: Identificar qué es lo que puedo ofrecer en estos momentos y buscar el nicho que necesita exactamente esos servicios/ producto.

Según vayamos progresando porque (aquí va mi frase favorita) “we press pause and play, BUT NEVER STOP”, iremos añadiendo más servicios a nuestro negocio/ profesión y nuestras metas se harán realidad.

¿QUIEREN MÁS CONSEJOS? En una de mis entradas recientes les compartí los 3 errores que deben evitar cometer si están pensando comenzar a trabajar por cuenta propia. <<PRESIONA AQUÍ PARA LEER>> 

Cuando sentimos que la maternidad nos aguanta profesionalmente.

¡Hola a todas!
Hoy les escribo de un tema un poco delicado -o al menos eso pienso- pero sé que muchas mamás que andamos por el camino de emprender por nuestra cuenta hemos sentido y pensado lo mismo.

El tema de esta entrada es  … TAN-TAN-TAAAAN... (redoble, por favor):
Cuando sentimos que la maternidad nos aguanta profesionalmente.

Oh yeah! No me digan que no, si sí. Y para que ninguna mamá sienta remordimientos “all of the sudden”, les voy a hablar exclusivamente de mi experiencia. Luego, si desean, con mucho gusto pueden compartir sus experiencias en el área de comentarios.

Cuando decidí comenzar a trabajar por mi cuenta y desarrollar mi negocio de mercadeo en redes sociales en el 2015, tenía una bebé de 11 meses y pocos días para cumplir el año.

Mi hija fue la motivación y razón número uno para crear mi negocio. Resulta que aunque muy satisfecha con mi trayectoria profesional previo a ser mamá, estaba laborando turnos overtime todos los días en una empresa y el primer año de vida de mi hija fue casi perdido para mí. Ese año a mi hija la crió su papá.

Traté de aguantar lo más que pude pero comencé a deprimirme, mi producción de leche se fue a pique y renuncié.

Comencé con pocas cuentas que -gracias a que mi hija fue una bebé súper tranquila- pude manejar muy bien, pero a los cuatro meses de iniciar esta aventura quedé embarazada de mi segundo hijo.

Sí, estaba muy feliz pero también asustada y con mala barriga. Para este tiempo ya tenía más cuentas y obviamente, no me sentía del todo bien físicamente. También estaba en trámites de abrir mi oficina. Gestor, local, permisos, muebles…

Este segundo embarazo llegó con malestares, seguido por contracciones prematuras y las charlas con mi esposo sobre qué debería tener prioridad en esos momentos, si abrir mi oficina o seguir trabajando remoto (desde casa y visitando a mis clientes) hasta que naciera el bebé y pasaran esos primeros tres meses de vida.

Yo había luchado TANTO por poder costear ese espacio que todo emprendedor desea tener, que me rehusaba a abandonar mi sueño de abrir mi primera oficina (en estos momentos no quiero saber de abrir otra oficina ¡pero eso es tema para otro blog!).

Y sí, tuve que posponer abrir mi oficina hasta que nació mi hijo, un bebé hermoso que me robó el corazón y todo mi tiempo.

Mi hijo no podía estar separado de mí. Tanto así que me sumergí en lecturas sobre la ansiedad por separación en los bebés, y en efecto, bebé no quería estar con otra persona que no fuera mamá.

Mis brazos estaban cansados, mis pezones en carne viva y aprendí a redactar con una sola mano, porque con el otro brazo lo cargaba a él. Mi esposo trabajaba distribuyendo cervezas artesanales en el sur y el oeste de la Isla, por lo que pasaba hasta trece horas fuera del hogar.

No creo necesario tener que decirles que no podía con mi vida.

Increíblemente, a ese ritmo que llevaba, logré conseguir más clientes y con esto convencí a mi esposo -luego de varios intentos fallidos- de que se uniera a mi negocio y me diera una mano en la parte administrativa, con las fotos y coordinando reuniones con los clientes.

Ahora bien, mis tácticas de convencimiento con mi esposo no fueron muy sutiles que digamos. Esas tácticas son la razón de esta entrada al blog.

Estaba exhausta física y emocionalmente, y encima de todo hacía el esfuerzo mega sobrehumano para poder hacer un delivery de excelencia a mis clientes.

Llegaba la noche y con ella mi llanto. Mi esposo aún estaba en la calle y yo lo llamaba así, cansada, sin fuerzas, y llorando le decía que por favor renunciara, que me diera una mano porque no podía con mi vida.

Le decía  que si yo no obtenía ayuda pronto, iba a entregar todas mis cuentas. Obviamente, era mi cansancio hablando y mi esposo cada noche con mucha paciencia me traquilizaba y me recordaba todo el sacrificio que había depositado en mi negocio, la relación con mis clientes y muchos factores reales que me confirmaban lo mucho que me apasiona mi trabajo.

En esos momentos sentía que la maternidad  no me estaba dejando ser la profesional que estaba acostumbrada a ser y esto no se trata de que si uno quiere ser más profesional que madre ni más mujer que madre ni nada de eso.

Se trata de que cuando estamos acostumbradas a trabajar, a ser independientes y a generar un ingreso para nuestro hogar, de momento sentirnos cansadas e incapaces de realizar un trabajo excelente puede ser algo muy fuerte emocionalmente. Adaptarnos a este nuevo estilo de vida es más difícil (imagínese usted, que yo estaba acostumbrada a trabajar cien horas semanales y viajaba todos los días de Hatillo a San Juan).

Don’t get me wrong! Mis hijos son todo para mí y por ellos fue que decidí trabajar por mi cuenta, pero hay que ser realistas, desahogarnos y apoyarnos entre todas.

Hay etapas de la maternidad que son difíciles. Para muchas mamás puede ser la lactancia, para otras aceptar su cuerpo postparto, no tener la misma vida social de antes, no tener ayuda en el hogar, el no querer trabajar pero tener que hacerlo y para otras es querer trabajar y no poder. En mi caso, lo más difícil ha sido trabajar por mi cuenta y desarrollar un negocio con dos bebés.

Ahora mis hijos están más grandes, están en la escuelita y el cambio es del cielo a la tierra pero no me averguenza decir que al principio me quería arrancar los pocos pelos que me quedaban en la cabeza.

¿Por qué? Porque es normal, porque sé que no soy la única que se ha sentido así… y porque quiero que entiendan que querer tener tiempo para desarrollarnos profesionalmente no nos hace malas madres.

Todo es cuestión de BALANCE. Obviamente ser madre es nuestra mayor responsabilidad y nuestros hijos siempre serán la mejor recompensa.

¿Cómo hacerlo?

Adquiere una agenda, desarrolla un plan de trabajo, ponte horarios y analiza bien qué momentos del día son los que más te convienen para trabajar (cuando bebé toma sus siestas por ejemplo). Ve poco a poco testing the waters, ve qué prácticas te funcionan y cuáles no, pero por favor, jamás obligues a tu cuerpo a dar más de la cuenta. Debes alimentarte y descansar bien.

Yo, sí, trabajo mucho, pero trabajo por mi cuenta y soy mi propia jefa. Esto me da una flexibilidad y libertad para compartir con mis hijos que no conseguiría trabajando para una empresa, pero llegar hasta aquí ha sido el resultado de 4 años de sacrificio.

Mamás que están en el proceso de emprender, mamás que hoy viven lo que yo viví hace dos años:

Hay un refrán que dice que cuando el camino se pone duro, los duros en ponen en el camino. El tiempo pasa, respira hondo y sigue. ¡Lucha por tus sueños! Press Pause and Play, never Stop! La satisfacción que sentirás cuando con el paso del tiempo mires hacia atrás y digas “¡lo logré!”, es maravillosa.

Yo voy a ustedes.

Tres errores que debes evitar si vas a trabajar por tu cuenta

Hace seis años me encontraba trabajando como periodista y social media manager en la empresa de mis sueños. El detalle es que trabajaba más de cien horas semanales y al año de tener ese trabajo, quedé embarazada.

Nació mi hija y continué en la misma empresa, solo que esta vez comencé a deprimirme por la falta de tiempo para compartir con ella y poder desempeñar bien mi rol de madre. Me sentía mal por dejarla tanto tiempo al cuidado de otras personas, aunque esas personas fueran su papá y sus abuelas.

Un compañero de trabajo -que estaba consciente de todos mis sacrificios- me recomendó renunciar y comenzar a trabajar por mi cuenta. Decía que tenía el potencial para manejarle las redes sociales a los comerciantes de la Isla, y lo creyó tanto que me consiguió mis primeros tres clientes.

El cuento largo, corto: I did it! Renuncié y me aventuré.

Ahora bien, mi frustración por no poder compartir con mi hija y mi desespero por comenzar a generar un buen ingreso me llevaron a cometer varios errores como dueña de negocio que hoy, luego de tres años, quiero compartir con ustedes.

Yo sé que como mamás, muchas deseamos tener tiempo de calidad con nuestros hijos, trabajar por nuestra cuenta y ser #BossLadies. Todo esto es posible, pero hay varias cosas que se deben tener en cuenta.

¡Aquí les comparto TRES errores que cometí trabajando por mi cuenta para que ustedes no los cometan!

 

ERROR #1. Lanzarse a trabajar sin conocer el valor promedio de los servicios que ofreces: Yo estaba acostumbrada a trabajar para una empresa y a recibir un salario fijo mensual. Cuando me lancé a la calle a trabajar no tenía vasto conocimiento sobre precios y cotizaciones, solo un costo que un colega me sugirió y con el cual logré obtener mis primeros tres clientes.

En este caso, los primeros tres clientes que obtuve eran todos del área metropolitana y el costo de mis servicios allá se vendía más caro que en otros pueblos, sobre todo donde yo vivía. Cuando comencé a ofrecer mis servicios en mi pueblo, la respuesta de los comerciantes era que “fulano de tal” estaba haciendo “lo mismo” por mucho menos.

¿Mi error? Con tal de obtener clientes, acerqué mis costos lo más similar posible a los de esa persona y con el paso del tiempo me di cuenta de que yo hacía más cosas, me sacrificaba más y que aún con 12 cuentas no estaba cerca del salario que tenía en mi otro trabajo.

¿Qué hice? Me reuní con una asesora financiera, incorporé a mi esposo en el negocio (con experiencia como comerciante y graduado de administración de empresas) y contraté a un contable. También me orienté mejor sobre costos en la industria y creé varios paquetes con precios razonables que pudieran ser accesibles para todo tipo de comerciante, especialmente el pequeño y el mediano.

ERROR #2: Dejarse intimidar por el comerciante que tiene dinero para costear tus servicios pero te pide una rebaja injustificada. Oh, wow! ¡He perdido la cuenta de cuántas veces me reuní con un comerciante GRANDE y cada uno de ellos me pidió rebaja a mis servicios! Tan ingenua y por mi necesidad económica, siempre pensé en dos cosas: #1. Realmente necesito el dinero, mejor eso que nada. #2. Es un buen cliente (para mi portafolio profesional) y si no lo agarro ahora, otro lo va a coger.

Te voy a explicar qué es lo malo de esto: Como mencioné en el punto anterior, vas a tener muchas cuentas que te consumirán mucho tiempo porque vendiste unos paquetes con ciertos servicios y estás cobrando menos de lo que se supone. Luego te van a llegar clientes que te van a pagar el precio completo (y te aseguro que el cliente que te paga el precio completo es un negocio más pequeño que el que te pidió rebaja) y vas a sentir presión por querer cumplirle a ese cliente que valora tu trabajo y espera un buen delivery de tu parte, pero sentirás que no puedes cumplir bien porque tienes todos estos otros clientes que no te pagan lo que se supone pero también esperan un delivery de excelencia de tu parte.

Eventualmente te darás cuenta de que los clientes que te pagan menos (recuerda: por que TÚ accediste a rebajarle el costo de tus servicios) no son costoefectivos para tu negocio. En mi caso, llegó un punto donde el pago mensual de estos clientes iba directito a la cuenta de banco de mi artista gráfico y yo no estaba ganándome nada.

ERROR #3: No tener un fondo económico para casos de emergencia (A.K.A= cuando los clientes te paguen tarde o un huracán categortía 5): Una de las sensaciones más intimidantes que puedes llegar a sentir mientras echas hacia adelante tu negocio, es aceptar que dependes completamente de tus clientes para poder pagar tus deudas (tu casa, tu carro, la educación de tus hijos).

Obviamente, todos los comercios dependen de clientes para sobrevivir pero no es lo mismo tener una tienda donde la persona te paga al momento por el producto que desea, que ofrecer un servicio que consume mucho tiempo, durante un mes y que el cliente te pague (con todas las cláusulas del mundo) cuando quiera o cuando pueda.

También te darás cuenta, según pase el tiempo, que habrá temporadas donde probablemente todos tus clientes te paguen tarde, como durante temporada de planillas. Y no solo te pagarán tarde, sino que tú también tendrás gastos adicionales y te puedes atrasar en tus pagos del mes. ¡Es una cadena!

Mi recomendación es: que tengas un fondo de emergencia para estos casos. Que si durante un mes varios clientes se atrasaron en el pago, tú tengas cómo costear tus cosas. Incluyan en su plan de negocio un presupuesto de fondo equivalente a dos meses de trabajo por si también ocurre un evento como el huracán María donde no sólo nos exponemos a perder clientes sino que los bancos no estarán abiertos y no habrá manera de cobrar.

¿Te gustaron estos consejos? ¡Pronto vendré con más! Gracias por leerme.

Karlaimar,
HabemusBaby.

 

 

Determinada en unir las voces de las familias militares latinas

Por: Karla Toledo Ríos

Crear un  espacio educativo a favor del desarrollo social, personal y económico de los hispanos, y a su vez poder orientar a las familias que entran a la vida militar y no dominan el inglés, fueron factores importantes para que la boricua Christie Lorraine Cruz Rivera decidiera, junto a tres amigos, crear el movimiento: “Voces Latinas Unidas” .

Voces Latinas Unidas es una red educativa para familias latinas de diversos lugares del mundo. Nuestro deseo es contar con un espacio colaborativo que posea las herramientas necesarias para poder ayudar a todas esas familias que buscan tener un mejor futuro”, comentó Cruz Rivera.

En la foto: Christie Lorraine Cruz Rivera

Christie Lorraine es esposa de un militar, madre de dos niñas y vive en los Estados Unidos desde el 2012. Su propia experiencia en la diáspora le sirvió de motor para comenzar este movimiento solidario hacia las familias militares hispanas que se mantienen en constante relocalización.

“Mi esposo le sirvió a ésta nación por seis años y sé lo difícil que es llegar a un  lugar nuevo, no conocer el idioma y tener miedo de hablarlo… Esto me impulsó a crear la página de Voces Latinas Unidas y así educar en todo lo que pueda. Siento que es mi vocación, nací para ayudar”.

En la foto: Christie Lorraine Cruz junto a sus hijas y su esposo.

Reafirmando su misión de ayudar a todos sus integrantes, la organización de Voces Latinas Unidas está comprometida en ofrecer las herramientas y adiestramientos necesarios para descubrir los talentos y habilidades de cada miembro, además de contar con grupos virtuales de apoyo.

Queremos proveer información en español sobre todo lo que conlleva la vida militar; sus beneficios, becas para esposas ( incluyendo retirados), hijos, etc. También queremos compartir sugerencias acerca de Organizaciones y Asociaciones que proveen apoyo a nuestras tropas en caso de emergencia”, aseguró Christie.

Puedes encontrar más información de Voces Latinas Unidas a través de su página de Facebook, que está dirigida a las familias de los soldados,  y su grupo para esposas de la milicia.